La Habana. La oposición cubana recordará esta semana a Orlando Zapata, cuya muerte hace un año tras, una huelga de hambre en la cárcel, sacó inesperadamente del calabozo a decenas de disidentes.

Pero aunque las liberaciones fueron aplaudidas como una mejora en el clima de los derechos humanos en Cuba, quienes salieron de prisión dicen que todavía hay poco que celebrar.

"Lo primero que me dijo el oficial de la Seguridad (del Estado) que me excarceló fue: si violas la ley ya tu sabes lo que te pasa", dijo Héctor Maseda, un ingeniero de 68 años que salió este mes en libertad condicional.

"Vemos a las autoridades más prácticas, más realistas. Pero esto no significa, ni mucho menos, que vayan a aplicar cambios profundos (...) Aquí no se respetan los derechos humanos", añadió.

Zapata, un albañil convertido a disidente mientras cumplía condena por delitos comunes, murió el 23 de febrero del 2010, después de casi tres meses en huelga de hambre para reclamar mejores condiciones de detención.

Al día siguiente otro disidente, Guillermo Fariñas, empezó un ayuno de más de cuatro meses para demandar la liberación de decenas de presos políticos enfermos.

En un aparente intento por disipar la creciente presión internacional, el presidente cubano Raúl Castro prometió en julio del 2010 a la Iglesia Católica que liberaría a 52 presos políticos encarcelados en el 2003 y reclamados por Amnistía Internacional.

Desde entonces han sido liberados 46, la mayoría a los pies de la escalerilla de un avión que los llevó al exilio en España. Seis que se niegan a marcharse continúan en prisión, aunque la Iglesia asegura que saldrán pronto.

Oscar Espinosa Chepe, un economista disidente en libertad condicional desde fines del 2004, percibe que ha disminuido la intensidad del hostigamiento.

"Aunque pudiera todo esto empeorar nuevamente, porque todos los mecanismos represivos están montados", dijo.

Las liberaciones tras la muerte de Zapata fueron aplaudidas incluso por Estados Unidos, que ve a los presos políticos como un obstáculo para normalizar sus relaciones con Cuba.

También llevaron a la Unión Europea a plantearse un mayor acercamiento a Cuba, algo que podría cristalizar el día del aniversario de la muerte de Zapata cuando el canciller cubano Bruno Rodríguez tiene previsto reunirse en Bruselas con la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.

Pero los opositores dicen que Cuba sigue considerándolos mercenarios a sueldo de su enemigo Estados Unidos, una visión que justifica el acoso y largas condenas por delitos contra la seguridad del Estado.

Amnistía Internacional dice que no habrán mejoras reales mientras continúe vigente la legislación que llevó a Maseda y decenas más a la cárcel.

"No ha habido cambios institucionales, no ha habido ningún cambio en las leyes. Ha habido desde hace algunos años menores arrestos con sentencia, pero nuestra información es que ha habido muchos arrestos de corta duración", dijo Javier Zúñiga, un asesor de Amnistía Internacional en Londres.

Algunos opositores perciben incluso un mayor deterioro del clima de los derechos humanos en Cuba.

"La situación ha empeorado en sentido en general en todos los campos", dijo Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos.

Reina Luisa Tamayo, la madre de Zapata, fue detenida por unas horas el viernes en la remota localidad de Banes, en el este de Cuba, tras una discusión con la policía.