Río de Janeiro. El candidato opositor para la presidencia de Brasil atacó a la favorita para los comicios, Dilma Rousseff, a quien ha acusado de estar involucrada en un escándalo por acceso ilegal a detalles de cuentas bancarias.

Es improbable que las acusaciones, que Rousseff niega, amenacen la abultada ventaja de la abanderada del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) en los sondeos para los comicios del 3 de octubre, a menos que surjan evidencias que la vinculen directamente con los actos ilegales, indicaron analistas.

El ex gobernador del estado de Sao Paulo y candidato del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, acusó a Rousseff esta semana de estar detrás del acceso ilegal a los registros financieros de la hija de Serra en septiembre de 2009.

La situación se produjo tras informes de prensa en semanas recientes respecto al acceso ilegal a los detalles financieros personales de cuatro personas vinculadas al PSDB, incluyendo los del vicepresidente del partido.

El ministro de Finanzas, Guido Mantega, dijo este jueves que no planeaba despedir al jefe de la autoridad impositiva del país. Fiscales estatales investigan a la agencia tributaria sobre su papel en el caso.

La oposición afirma que esas violaciones al secreto son un intento por generar evidencia dañina contra su campaña.

"Este es un proceso vil, criminal y comprometedor por fuerzas políticas que trabajan en nuestra contra. Estas fuerzas políticas están involucradas con Dilma Rousseff", dijo el presidente del PSDB y jefe de la campaña de Serra, Sergio Guerra, a la prensa este miércoles.

El escándalo, que dominó las primeras páginas de los periódicos locales el jueves, es una rara oportunidad para que la oposición fije la agenda y coloque a Rousseff a la defensiva.

La ex jefa de Gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha subido en los sondeos hasta llegar a aventajar a Serra, su más cercano rival, en más de 20 puntos, impulsada por una fuerte economía y la enorme popularidad de Lula.

Con ese nivel de aprobación, la abanderada oficialista podría ganar las elecciones en primera ronda.

Escándalo. Al ser consultada en televisión sobre las acusaciones de Serra, Rousseff las calificó de "frívolas" y sin fundamento.

Agregó que el acceso a los detalles financieros de la hija de Serra tuvo lugar antes de que su campaña siquiera existiera y agregó que las autoridades deben investigar el caso y castigar a los responsables.

Es improbable que las acusaciones dañen a Rousseff, al menos por ahora, porque no existen pruebas concretas que vinculen los actos ilegales directamente con su campaña, dijo el analista político Rafael Cortez, de la consultoría Tendencias, en Sao Paulo.

"Tendría que haber algún tipo de nuevo hallazgo que tocara más directamente a alguien importante en la campaña de Rousseff", dijo Cortez, quien cree que la candidata oficialista ganará en primera ronda el 3 de octubre.

Lula, que está teniendo un papel importante en la campaña de Rousseff, le aconsejó el miércoles que se distancie de las acusaciones y que no permita que Serra establezca la agenda, informó el periódico local O Estado de Sao Paulo, citando fuentes.

La coalición gobernante de Lula ha protagonizado varios escándalos de corrupción en los últimos años.

Uno más serio que el actual no logró afectar la reelección de Lula en 2006, cuando personas vinculadas al PT fueron sorprendidas tratando de comprar un dossier contra la oposición con fajas de dinero.