Desde octubre, los ecuatorianos viven en permanente incertidumbre. Ocho candidatos se presentaron entonces a la primera ronda de las elecciones presidenciales, del 19 de febrero, en la que nadie obtuvo mayoría absoluta, lo que obligó al balotaje.

Ya en esa oportunidad, los partidarios del candidato que quedó en segundo lugar,  el exbanquero y seguidor del Opus Dei Guillermo Lasso, demandaron un nuevo recuento de los votos. En esa ocasión, el candidato gubernamental, Lenín Moreno, lo aventajó por más de 10 puntos. Ahora ese margen se redujo a dos.

Visiones contrapuestas. Las figuras que se enfrentaron en el balotaje no podían ser más diferentes: Lasso representa a la oligarquía ecuatoriana y propugna un modelo neoliberal. Moreno, en silla de ruedas, se propone continuar la "revolución ciudadana” de Rafael Correa. Ambos contaban en las encuestas  con el apoyo de cerca de la mitad del electorado. Algo que refleja la profunda división perceptible en el país.

De los más de 12 millones de ciudadanos con derecho a voto, casi el 50% quería un cambio de gobierno. Para muchos, Lasso no era la mejor opción, sino el mal menor.

"Las pruebas de irregularidades en el proceso electoral son muchas. Por eso, no podemos reconocer los ilegítimos resultados", dijo Lasso, ex presidente del Banco Guayaquil, en su cuenta de Twitter @LassoGuillermo.

Durante sus diez años de Gobierno, Correa proporcionó al país una estabilidad política de la que careció por décadas. Economista de profesión,  combatió la pobreza con proyectos sociales y logró –durante un tiempo- buenos resultados económicos. Pero la caída de los precios del petróleo y el terremoto de abril de 2016 pusieron freno al crecimiento. El país se sumió en una seria crisis. "Correa nunca recortó el gasto, adecuándolo a la baja mundial de los precios del petróleo”, indica Felipe Burbano, politólogo de la FLACSO. Luego salieron a la luz varios escándalos de corrupción que afectaron a miembros del gobierno y ensombrecieron también la campaña del candidato oficialista.

Guillermo Lasso, un ex banquero conservador de 61 años, protestó el domingo tras la pronta publicación de resultados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que marcaron una tendencia a favor del izquierdista Lenín Moreno.

La diferencia que separaba a ambos el lunes era de unos 229.000 votos, cuando faltaban por computar 740.000 votos. Con el 99% de las actas escrutadas, Moreno obtenía un 51% de los votos frente al casi 49% de Lasso.

"Las pruebas de irregularidades en el proceso electoral son muchas. Por eso, no podemos reconocer los ilegítimos resultados", dijo Lasso, ex presidente del Banco Guayaquil, en su cuenta de Twitter @LassoGuillermo.

"La lucha continúa amigos. No bajemos los brazos ni un segundo. Agotaremos todas las vías políticas y jurídicas, en Ecuador y en el exterior, para que se respete la voluntad popular que pidió un cambio", agregó pidiendo a sus simpatizantes permanecer "pacíficamente" en las afueras del CNE.

El opositor busca un recuento de votos para verificar si los resultados de los comicios más reñidos en la última década corresponden a la voluntad de los votantes, que durante el proceso electoral se mostraron divididos entre los estilos antagónicos de cada candidato.

Las agrupaciones políticas pueden impugnar los resultados en caso de inconformidad, según la ley ecuatoriana. Sin embargo, el proceso para dar trámite a esos pedidos podría llevar un tiempo.

Colapso en la red. Moreno logró imponerse en la segunda vuelta de las elecciones, con más del 51% de los votos. Pero la credibilidad del Consejo Nacional Electoral (CNE) ha sido puesta en duda.

Su página web colapsó nuevamente durante el recuento, durante más de hora y media. El mismo problema se había presentado en la primera vuelta.  Este domingo, se había contado apenas un 20% de los votos cuando el sitio quedó offline. Poco antes de las 8 PM, cuando se dieron a conocer los primeros resultados oficiales, la falla fue subsanada. Ya se habían escrutado entonces más del 90% de los votos.

* Con información de DW y Reuters.