Los partidos opositores Frente Guasú y Partido Liberal Radical Auténtico criticaron hoy la condena a 7 años de cárcel por una causa de 2008 a Rubén Villalba, líder campesino y único preso por la masacre de Curuguaty, que provocó en 2012 la destitución del entonces presidente Fernando Lugo.

Villalba fue condenado este jueves a siete años de prisión por un delito de coacción tras su supuesta participación en la retención de un vehículo de la Fiscalía que en 2008 investigaba una denuncia de los propietarios de una finca dedicada al cultivo de soja en colonia Pindó.

En esta propiedad, los campesinos protestaban aduciendo que los dueños estaban fumigando sin las mínimas medidas de seguridad.

El Frente Guasú, partido al que pertenece el expresidente Lugo, tildó en un comunicado de "aberrante" y "escándalo jurídico" la condena impuesta a Villalba.

El grupo político argumenta que en el juicio a Villalba se priorizó el testimonio de un sojero brasileño en detrimento de los de los campesinos paraguayos presentes en la protesta, y manifestó que "el supuesto delito no fue probado".

Por su parte, el también opositor Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) explica que el líder campesino fue "juzgado y condenado por un hecho punible prescrito por el transcurso del tiempo el pasado 30 de octubre de 2014", y dice que "se introdujeron pruebas fuera del plazo procesal" contra el ahora condenado.

El partido considera que la sentencia "utiliza el poder judicial para la persecución ideológica", y expone que "Rubén Villalba debe estar en libertad".

La causa por la que Villalba fue condenado este jueves fue reabierta en abril, cuando el acusado, que se encontraba en prisión preventiva por su presunta implicación en la masacre de Curuguaty, iba a ser beneficiado con una medida de arresto domiciliario.

Las autoridades revocaron la medida al encontrar que Villalba estaba implicado en el "caso Pindó" y solicitaron su reingreso en la prisión asuncena de Tacumbú, donde el campesino había pasado 58 días en huelga de hambre para solicitar su libertad.

En total, y tras su arresto en septiembre de 2012 por la masacre de Curuguaty, Villalba acumula 28 meses en prisión preventiva y tres huelgas de hambre, según su defensa.

La matanza en Curuguaty de once campesinos y seis policías ocurrió en un enfrentamiento durante un desalojo irregular de campesinos que habían ocupado una finca que querían que formara parte de la reforma agraria.

Los sucesos llevaron a la destitución una semana después por parte del Congreso del presidente Lugo, tras un controvertido juicio político.

Los trece campesinos acusados de los sucesos se enfrentan a cargos de invasión de inmueble ajeno y asociación criminal y diez de ellos también afrontan el cargo de intento de homicidio de los policías, mientras que no hay nadie imputado por la muerte de los once campesinos.

El juicio contra los acusados, de los que Villalba es el único que permanece en prisión, está fijado para el próximo mes de junio, después de que fuera pospuesto por la Justicia en varias ocasiones.