Caracas. La oposición venezolana cuestionó el sábado la legalidad de un nuevo decreto de estado de excepción firmado por el presidente Nicolás Maduro y anunció nuevas protestas callejeras para activar un referéndum revocatorio que lo saque del poder este mismo año, en medio de una severa crisis económica.

El presidente de Venezuela firmó la noche del viernes la extensión y ampliación de un decreto de estado de excepción y emergencia económica, que, según dijo, utilizará para derrotar un golpe de Estado y una guerra económica que está en marcha en contra de su Gobierno.

Líderes opositores que se concentraron el sábado al este de Caracas para reclamar la activación de una consulta popular que podría decidir este año si Maduro termina o no anticipadamente su mandato, creen que el más reciente decreto del presidente busca agudizar la crisis política en el país.

"Estamos hablando de un presidente desesperado que se coloca al margen de la legalidad", afirmó el portavoz de la alianza opositora, Jesús Chuo Torrealba.

"Si llega a emitir un decreto de excepción sin consultar a la Asamblea Nacional, estaríamos hablando técnicamente de un autogolpe", agregó.

El mandatario venezolano no ofreció detalles de las medidas que dictará bajo el estado de excepción, pero dijo que se trata de un decreto "más completo" que el que firmó a principios de año y el Tribunal Supremo de Justicia declaró vigente, pese a que el Parlamento, de mayoría opositora, lo rechazó.

Los venezolanos viven desde hace dos años bajo una recesión económica, altos precios y una creciente escasez de alimentos y medicinas que han golpeado la popularidad del presidente Maduro, y dado argumentos a la oposición para buscar un referendo que permita revocar su mandato.

Miles de opositores salieron a la calle por segunda vez esta semana en Caracas y acompañaron a la alianza de partidos Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en su reclamo al Consejo Nacional Electoral (CNE), convencidos que el ente está dilatando el proceso que activaría el referéndum revocatorio.

"No hay ninguna razón para que este año no haya revocatorio, salvo que quieran trancar la vía democrática", afirmó el líder de la oposición Henrique Capriles. Frente a los seguidores convocó para una nueva marcha el miércoles a las sedes del CNE, luego que autoridades policiales no permitieron esa misma ruta de movilización esta semana.

Horas más tarde, el presidente acusó a la oposición de buscar violencia con esas acciones de calle para justificar una intervención extranjera y llamó a las fuerzas armadas de su país a iniciar "ejercicios militares", en conjunto con civiles que apoyan al Gobierno, para responder a esta amenaza.

"El próximo 21 de mayo le vamos a decir al imperialismo, a la derecha internacional, aquí está el pueblo, con el instrumento de labranza en una mano y en la otra un fusil (...) para defender esta tierra sagrada", dijo Maduro, durante una cadena de radio y televisión.

Si el revocatorio presidencial no se realiza en 2016, la Constitución venezolana establece que en caso de ser revocado sería el vicepresidente quien concluiría el mandato de Maduro y no se celebrarían nuevas elecciones en el país sudamericano.

"Habrá un estallido social si él no deja que se haga el revocatorio", comentó Marisol Dos Santos, una madre y trabajadora de un supermercado, que protestaba el sábado en Caracas.

"Estamos cansados de la delincuencia, del hambre. Esto es inaguantable", agregó.