La agitada e incierta situación política que vive Venezuela, a raíz de la salud del presidente Hugo Chávez, mantiene en alerta a toda la sociedad venezolana. Ciertamente, la posibilidad de que el mandatario no pueda asumir el nuevo período presidencial es una realidad que suscita el interés nacional e internacional, ya sea por la continuidad del chavismo a manos de uno de sus cercanos, o por la llegada al poder del bloque contrario.

Al respecto, la oposición venezolana, agrupada en la MUD (Mesa de la Unidad Democrática), ha manifestado públicamente su descontento ante la escasa transparencia en el tratamiento de la información del gobierno. En este mismo sentido, Ramón José Medina, secretario ejecutivo de la MUD, expresa el parecer y las expectativas del bloque ante el que pudiera ser uno de los sucesos más relevantes en la región: la eventual discontinuidad del presidente Chávez.

-¿Cómo ve la actual realidad política venezolana?
-Si hay una palabra con qué definirla, es incertidumbre. El gobierno ha mantenido un nivel de secretismo que no permite tomar decisiones en conjunto, porque no ha estado abierto al diálogo con los demás sectores, (políticos, sindicales, empresariales) y siempre ha habido una ruptura, una barrera en la comunicación. Momentos como estos impiden un diálogo y el consenso de una salida concertada que permita mantener la estabilidad democrática del país. Desde el gobierno no hay ninguna manifestación que haga pensar en esa idea.

-Como oposición, ¿qué proponen o solicitan ante esta situación?
-Que se informe la verdad con certeza y se conozca el estado de salud del presidente, la gravedad misma de la enfermedad, de manera de poder accionar respecto a fechas importantes que se acercan. Por ejemplo, el 5 de enero con la elección de la junta directiva de la Asamblea Nacional y luego el 10, para iniciar el nuevo período presidencial, fijado por la constitución.

Según la Constitución venezolana, si Chávez muere o queda incapacitado para tomar posesión el 10 de enero -fecha prevista para su juramentación-, el jefe de la Asamblea Nacional asumirá la presidencia y deberá llamar a elecciones en 30 días. Del lado oficialista, el actual vicepresidente Nicolás Maduro asoma como el abanderado del chavismo tras recibir la venia del gobernante.

-¿Ante unas eventuales elecciones presidenciales, ¿cómo ven las posibilidades de algún candidato de oposición contra otro oficialista, sin Chávez esta vez?
-En estos momentos es muy difícil hacer algún tipo de conjetura, primero porque no tenemos candidato a presidente; la oposición tendría que definir un candidato y eso sería por el mecanismo de consenso y primarias. Están establecidos en nuestras reglamentaciones y habría que apelar a ellas para tomar algún camino.

-Pese a esto, ¿cómo visualiza la figura de Henrique Capriles en este contexto?

-En una posición personal, yo creo que Capriles tiene, evidentemente, una de las primeras opciones a ser candidato de la oposición, pues obtuvo una votación muy favorable. Además de eso, está el corto plazo que nos impone la Constitución ante una elección, lo que también operaria en favor de una candidatura de él, aunque es una posición totalmente personal.

Cabe destacar que la respuesta de Capriles como principal candidato no sorprende, ya que en las últimas presidenciales, a pesar de perder ante Chávez, cosechó 6,5 millones de votos, la mejor marca de la oposición en los casi 14 años de gobierno de líder socialista.

-¿Cómo ve el futuro político del país sin Hugo Chávez, considerando las relaciones políticas y económicas bilaterales y multilaterales, qué pasará con ellas?

-Todos aquellos convenios que haya firmado el Estado venezolano dentro del marco legal y constitucional deberán ser respetados, porque la continuidad de la actividad de un Estado no depende de la continuidad o no de un gobierno. Es probable que algunos de esos convenios no tuvieran la formalidad ideal, en cuyo casos serán revisados; o a lo mejor las circunstancias de paridad económica o de intereses obligaran a renegociarlos, pero de todas formas el marco legal no será modificado. Seremos respetuosos de todos y cada uno de los convenios internacionales, en especial con países como China, Rusia o el mismo Brasil, que son actores verdaderamente importantes en las relaciones económicas de Venezuela.