Caracas. Simpatizantes de la oposición se enfrentaron el martes con palos y piedras a las fuerzas de seguridad de Venezuela, luego de que contingentes antimotines bloquearon con gases lacrimógenos una marcha en Caracas contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Los enfrentamientos estallaron cuando miles de opositores intentaban llegar hasta la sede de la Asamblea Nacional, en el centro de la capital, pero fueron contenidos por piquetes de la policía y la Guardia Nacional.

La crisis política en Venezuela se agudizó la semana pasada cuando el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se arrogó potestades del Parlamento, dominado por la oposición, una decisión que fue inesperadamente criticada por la fiscal y el propio Maduro y, finalmente, revertida.

Con tanquetas, camiones lanza agua y gases pimienta y lacrimógenos, los efectivos de seguridad bloquearon el avance de la marcha, mientras simpatizantes del gobierno lanzaban piedras desde edificios de viviendas sociales adornados con la firma del fallecido presidente Hugo Chávez.

Venezuela atraviesa una grave crisis, con la inflación más alta del mundo, recesión económica y escasez de alimentos y medicinas por las que la oposición culpa a Maduro.

Ondeando banderas de Venezuela, gritando "abajo la dictadura" y tapándose la cara, los manifestantes devolvieron las piedras y gases.

"Con gas no van a ocultar a esos 3 millones de venezolanos que están buscando comida en la basura, con gas no van a poder evitar que los hospitales sigan en la grave crisis en que se encuentran", dijo el diputado opositor Carlos Paparoni, visiblemente afectado por el gas pimienta.

Otros líderes políticos como el presidente del Congreso, Julio Borges; el ex candidato presidencial, Henrique Capriles, y Lilian Tintori, esposa del apresado líder Leopoldo López, también fueron alcanzados por el gas lacrimógeno. Testigos de Reuters reportaron algunos manifestantes y policías heridos.

Separación de poderes. A unos kilómetros, miles de partidarios de Maduro se congregaban para reclamar por el intento de "golpe de Estado" que, denuncian, llevan a cabo sus adversarios con el fin de deponer al mandatario de 54 años.

Venezuela atraviesa una grave crisis, con la inflación más alta del mundo, recesión económica y escasez de alimentos y medicinas por las que la oposición culpa a Maduro.

El lunes, la OEA llamó a Venezuela a respetar la separación e independencia de poderes y, pese a que el TSJ revirtió secciones de los fallos contra el Parlamento, la oposición y varios gobiernos latinoamericanos dicen que aún hay violaciones a los derechos humanos y detenciones de disidentes.

En la tarde del martes, el Congreso iniciará el proceso para intentar destituir a los magistrados del TSJ que firmaron las controvertidas sentencias atribuyéndose funciones legislativas. Sin embargo, el proceso no avanzaría ya que depende de otros poderes públicos alineados con el Gobierno.

"Por primera vez siento que la OEA está viendo y escuchando al pueblo venezolano. Los países están viendo que Venezuela existe y debemos presionar", dijo Teresa Plata, una educadora de 57 años de la ciudad occidental de San Cristóbal, donde cientos marcharon para exigir la destitución de los magistrados del TSJ.

En el meracado, la deuda venezolana volvía a caer por la agitación política. El bono de referencia Global 2027 perdía 2 puntos, para cotizar a unos 44,426. El papel marcador de la petrolera estatal PDVSA, que vence en 2022, perdía 1,4 puntos de su valor, hasta 56,700, según datos de Thomson Reuters.