Managua. A diferencia de la década de 1980, cuando gobernó hostigado por "la contra" que intentaba derrocarlo y vio frustradas sus aspiraciones de reelección, esta vez a Daniel Ortega le resultó fácil lograr un nuevo mandato, con un fuerte apoyo de su aliado el líder venezolano Hugo Chávez.

Ortega, uno de los comandantes de la revolución que derrotó a la dictadura de Anastasio Somoza en 1979, recibió en estos años cuantiosos fondos de Venezuela que le permitieron financiar populares programas sociales que fueron como agua bendita para una población acuciada por la pobreza.

El líder sandinista fue reelecto el domingo con una amplia ventaja sobre su más cercano rival, en un escenario muy distinto al de aquellos agrios días de 1990 cuando los nicaragüenses, hartos de la guerra civil, le dieron la espalda y llevaron al poder a Violeta Barrios de Chamorro.

Ortega retomó el poder en el 2006, suavizando su discurso izquierdista, hablando a sus seguidores de Cristo en vez de Marx y sustituyendo el color rojo del sandinismo por un suave rosa.

En esta etapa el viento sopló a su favor. Su alianza con Chávez le permitió acabar con los continuos apagones que irritaban a la población e implementar programas sociales como "Hambre Cero", por el que más de 100.000 familias campesinas reciben una vaca, una cerda preñadas y una gallina.

Además, Nicaragua ha podido sortear los vaivenes de los precios del petróleo que castigan a otros países pobres centroamericanos como la vecina Honduras, porque importa de Venezuela todo el crudo que consume, en condiciones preferenciales.

Nicaragua recibe fondos de cooperación de Caracas por entre 450 millones y 500 millones de dólares al año, según estimaciones privadas.

Pero esos fondos no son ingresados al presupuesto del país, lo que le valió a Ortega señalamientos de falta de transparencia que se agregaron a acusaciones de fraude en las elecciones municipales del 2008, de ser intolerante a la crítica y de darle demasiado poder a su esposa, Rosario Murillo.

BARRE CON OPOSICION

Según Ortega, quien cambió el uniforme verde olivo por camisas blancas y pantalones oscuros, los fondos de Caracas han permitido bajar, aunque no de manera drástica, la extendida pobreza en el país, un reconocido exportador de café donde seis de cada 10 habitantes son pobres.

La fragmentada oposición de derecha puso el grito en el cielo a finales del 2009 cuando la Corte Suprema de Justicia, vista como afín a Ortega, declaró inaplicable un artículo de la Constitución que prohíbe la reelección presidencial.

Sin embargo, los líderes opositores no pudieron frenar el plan reeleccionista de Ortega ni unirse para presentar un candidato único que pudiera emparejar la contienda.

"Aquí lo importante es seguir votando por la paz, por la reconciliación y por la estabilidad del pueblo nicaragüense", dijo Ortega el domingo tras emitir su sufragio.

Ortega se habría impuesto al ex presidente Arnoldo Alemán y al veterano locutor radial Fabio Gadea, quien fue postulado luego de que el ex banquero Eduardo Montealegre -que en el 2006 perdió las elecciones ante Ortega- renunció a participar de nuevo.

El embajador estadounidense en Managua reunió a la derecha en el 2006, sin éxito, para que tratara de presentar un candidato único, cuando todavía gobernaba George W. Bush.

Ya bajo el Gobierno de Barack Obama, Estados Unidos se mostró bastante indiferente a las aspiraciones de Ortega, su antiguo archienemigo, y solamente planteó la necesidad de observadores electorales para evitar las acusaciones de fraude del 2008.

Según cables diplomáticos de Estados Unidos difundidos por Wikileaks, Ortega habría recibido ese año "maletas llenas de dinero" de parte del Gobierno venezolano, que fueron utilizadas para financiar la campaña del FSLN en las municipales.