Trípoli. La OTAN hundió ocho barcos de guerra libios e interceptó un petrolero que creyó que se dirigía al Ejército, dijo el viernes la alianza militar, en una marcada escalada de la campaña de bombardeos liderada por Occidente.

La alianza occidental, que opera bajo un mandato de la ONU para proteger a los civiles de las fuerzas del Gobierno, cree que la presión militar y política está debilitando la posición de Muammar Gaddafi en el poder y finalmente terminará causando su caída.

El presidente estadounidense Barack Obama dijo el jueves que la salida del líder libio es "inevitable" y que ese es el único camino que permitiría la transición democrática.

Tres meses después de iniciado el levantamiento, los rebeldes controlan el este de Libia y algunos centros del oeste, pero el conflicto ha llegado a un punto muerto ya que los intentos insurgentes para avanzar hacia Trípoli se han estancado.

Aviones de la alianza hundieron ocho barcos de guerra en ataques nocturnos en los puertos de Trípoli, Al Khums y Sirte y alcanzaron un astillero desde donde parten los botes inflables que las fuerzas libias usaron en la ciudad rebelde de Misrata, dijo la OTAN en un comunicado.

"La destrucción del complejo y de una significativa reserva de botes anoche reducirá la capacidad del régimen de mantener esas tácticas", dijo el mayor general británico John Lorimer.

La OTAN también interceptó el viernes el buque petrolero Jupiter, diciendo que creía que el combustible pretendía ser usado con fines militares.

"Las fuerzas navales de la OTAN pueden negar el acceso a embarcaciones que llegan o abandonan los puertos libios si hay información confiable que sugiere que los barcos o sus cargamentos serán usados para apoyar ataques o amenazas contra civiles, tanto directa como indirectamente", dijo la portavoz Carmen Romero en Bruselas.

Agregó que hubo una sensación en una reunión de embajadores de la alianza esta semana de que la misión está logrando "un progreso constante y tangible" casi dos meses después de que asumió el mando de la operación.

Rechazo al discurso de Obama. Funcionarios libios llevaron a periodistas al puerto de Trípoli donde una pequeña embarcación ardía y humeaba y arrojaron dudas respecto de si las naves atacadas por la OTAN estuvieron involucradas en enfrentamientos.

Mohammad Ahmad Rashed, director general del puerto de Trípoli, dijo que seis embarcaciones fueron alcanzadas por misiles.

Los barcos, cinco de los cuales pertenecían a la guardia costera junto con una embarcación más grande, estaban siendo sometidos a mantenimiento desde que comenzaron los choques, dijo un funcionario a la prensa, agregando que el puerto aún funcionaba y podía operar el tráfico comercial.

El Gobierno rechazó el discurso de Obama, un mensaje impulsado por los levantamientos de la "primavera árabe" que provocaron la caída de los líderes autoritarios en Túnez y Egipto e inspiraron la revuelta libia.

"El cree las mentiras que su propio Gobierno y medios difunden por el mundo (...) No es Obama quien decide si Muammar Gaddafi deja Libia o no. Es el pueblo libio", dijo el portavoz libio Mussa Ibrahim.

Trípoli reiteró una oferta de alto el fuego, asegurando que sus fuerzas están dispuestas a retirarse de las ciudades si los rebeldes deponen las armas. Pero los insurgentes han rechazado todos los avances hasta ahora, diciendo que no pueden confiar en Gaddafi e insistiendo en su partida.

Una serie de aparentes deserciones de alto nivel sugieren que Gaddafi tiene dificultades para mantener su círculo de apoyos más estrecho. El máximo funcionario del petróleo, Shokri Ghanem, se ha ido y no se sabe nada de él pese a que su nombre apareció hace días en la lista de un vuelo a Viena.

Trípoli asegura que está en visita oficial a Europa, pero fuentes tunecinas y de los insurgentes dicen que ha renunciado.