La misión fue aprobada el 27 de marzo de 2011 bajo la denominación “Protector Unificado”, con el objetivo de reducir la capacidad militar de Gadafi y permitir el avance de los rebeldes del Consejo Nacional de Transición (CNT).

La organización ha anunciado el fin de la misión, incluso a pesar de las peticiones de las nuevas autoridades para prolongarla.

Los primeros ataques fueron liderados por la coalición formada entre Francia, el Reino Unido y Estados Unidos, antes de que la OTAN se encargara oficialmente de las operaciones, con el apoyo sumado de otros países miembros de la alianza atlántica como Dinamarca o Noruega.

Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN confirmó que el fin de las operaciones se fijaba para la medianoche del día 31 de octubre y declaró que la OTAN ha cumplido “totalmente el histórico mandato de Naciones Unidas para proteger al pueblo de Libia”.

Países como Rusia criticaron fuertemente la participación de la Alianza, alegando que han incumplido el cometido que les encargó la ONU al apoyar activamente al CNT.

Los ataques de la OTAN facilitaron a las fuerzas rebeldes resistir la ofensiva de las facciones de Gadafi contra las ciudades de Misrata y Bengasi. Posteriormente, ayudaron a romper el estancamiento que el conflicto había alcanzado y progresar hacia la capital, Trípoli, tomada a fines de agosto.

Finalmente los ataques aliados se redujeron hasta limitarse a las zonas de Bani Walid o Sirte, donde todavía resistían los gadafistas.