Naciones Unidas. Los líderes latinoamericanos instaron esta semana en las Naciones Unidas (ONU) a la creación de políticas globales más coherentes para combatir el tráfico de drogas y solicitaron un aumento de la ayuda para terminar con el comercio de estupefacientes.

El presidente panameño, Ricardo Martinelli, llamó a las drogas "arma de destrucción masiva" de la región, mientras que el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, dijo que el narcotráfico representa una creciente amenaza a la seguridad global.

"Hoy, el foco de la violencia está en la frontera de Estados Unidos y nuestros pequeños territorios, pero mañana estará en las grandes ciudades de los países desarrollados, las capitales de Estados Unidos, Europa, Africa o Asia", dijo Funes a la Asamblea General de la ONU.

"Sería un error pensar que México y América Central pueden encarar solas este delito", dijo Funes, apelando al apoyo internacional para ayudar a entrenar y equipar a las fuerzas de seguridad latinoamericanas.

Estados Unidos ha prometido US$1.400 millones, durante tres años, para luchar contra las drogas bajo la iniciativa Merida, pero la mayoría de los fondos están destinados a México. Menos de 20% va a América Central y el Caribe.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, explicando la experiencia de su nación en la lucha contra rebeldes que trafican drogas, criticó a los países por facilitan leyes sobre el consumo de drogas y los instó a una revisión de las actuales estrategias internacionales para combatir el comercio.

"Es muy importante que seamos coherentes en este asunto", dijo Santos.

"Destacamos con prudencia las contradicciones de algunos países que, por un lado, exigen una lucha frontal contra el tráfico de drogas y, por otro lado, legalizan el consumo", dijo Santos

Colombia, el mayor productor mundial de cocaína, ha recibido miles de millones de dólares de ayuda militar de Estados Unidos, y Santos ofreció compartir la experiencia de su país en la lucha contra los carteles de droga con otros países.

Las naciones de Centroamérica están luchando para contener la creciente violencia porque poderosos carteles mexicanos, que enfrentan una gran ofensiva del gobierno en casa, se expanden al sur e intensifican sus operaciones en naciones vecinas.

Perú, el segundo mayor productor mundial de cocaína, también dijo que necesitaba más ayuda económica para combatir el comercio de drogas.

"Creo que debemos dar otra mirada a la cooperación internacional porque no es correcto que Perú esté recibiendo tan poco", dijo a Reuters el ministro de Relaciones Exteriores, José García Belaunde.

El país andino recibe unos US$120 millones anuales de Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de cocaína, para combatir el narcotráfico, según la agencia nacional de drogas de Perú, Devida.

Sin embargo, el flujo de ayuda ha sido reducido en años recientes porque Washington le dio prioridad a Colombia.

"La responsabilidad de esto es global porque este es un tema global", dijo García Belaunde . "El país no está recibiendo el apoyo que necesita en una batalla que requiere un esfuerzo global", añadió