Londres. Los países extranjeros intensificaron el martes los intentos de evacuar a sus ciudadanos de Egipto, mientras al menos un millón de manifestantes anti gubernamentales se reunieron en todo el país para pedir la renuncia del presidente Hosni Mubarak.

Estados Unidos ordenó a todo el personal de la embajada y del Gobierno que no sea de emergencia que deje el país, Alemania advirtió a sus ciudadanos por primera vez que eviten las zonas turísticas del Mar Rojo y Gran Bretaña dijo que enviará un avión para repatriar a las personas varadas en El Cairo.

Las compañías de viajes también comenzaron a trasladar turistas en el octavo y mayor día de protestas.

El departamento de Estado de Estados Unidos dijo que ofrecería ayuda a los ciudadanos que quisieran dejar Egipto, pero señalaron que "los vuelos puede ser interrumpidos y el transporte al aeropuerto puede verse interrumpido debido a las protestas".

El Ministerio de Relaciones Exteriores alemán emitió una advertencia urgente sobre no viajar a Egipto y extendió la recomendación a las áreas del Mar Rojo.

"El ministerio de Relaciones Exteriores aconseja con urgencia no viajar a ningún sitio en Egipto", dijo el ministro Guido Westerwelle.

Las unidades alemanas de las compañías de viajes TUI y Thomas Cook y el operador de viajes germano Rewe dijeron que cancelarían todos los viajes a Egipto hasta el 14 de febrero.

Los operadores británicos de TUI, Thomson y First Choice dijeron que decidieron repatriar a 950 clientes de Luxor, pero que la situación era normal en el centro turístico de Sharm El-Sheikh, en el Mar Rojo.

El turismo es una de las principales fuentes de ingreso extranjero de Egipto, que equivale a más del 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y genera muchos empleos en un país con alta desocupación.

En el 2009, 12,5 millones de turistas visitaron Egipto, dejando ingresos por 10.800 millones de dólares.

Casi 500 ciudadanos chinos dejaron El Cairo el martes, mientras otros dos aviones se encaminaban hacia la capital para recoger más personas y otra nave se dirigía hacia Luxor para esperar a unos 220 residentes de Hong Kong.

Taiwán y Japón utilizaban vuelos rentados y comerciales para evacuar a sus ciudadanos, mientras que Rusia exhortó a los suyos a no viajar hacia Egipto y advirtió a aquellos que ya se encontraban en el país a abandonarlo.