Beirut. El Papa Benedicto XVI instó el domingo durante una misa en El Líbano a los líderes árabes a trabajar por la reconciliación en Oriente Medio, estremecido por la guerra civil en Siria y una ola de violencia en reacción a una película que satiriza al profeta Mahoma.

"Que Dios les dé a su país, a Siria y a Oriente Medio el don de los corazones pacíficos, que silencie las armas y cese toda la violencia", dijo el Papa en una plegaria tras una misa que, según los organizadores, reunió a unas 350.000 personas.

Activistas dijeron que más de 27.000 personas han resultado muertas en Siria durante una revuelta de 18 meses de duración de la mayoría sunita contra el presidente Bashar al-Assad, que pertenece a la secta alauita originaria del islam chiíta.

Pocos de los cristianos que componen alrededor de un 10% de la población siria se han sumado a la revuelta. Algunos temen que facilite el ascenso al poder de islamistas hostiles.

Dirigiéndose a los fieles en esta ciudad mediterránea cerca del frente de la guerra civil libanesa de 1975 a 1990, Benedicto dijo que los libaneses "conocían demasiado bien la tragedia de un conflicto (...) el llanto de una viuda y un huérfano".

"Apelo a los países árabes a que, como hermanos, propongan soluciones viables que respeten la dignidad, los derechos y la religión de cada persona humana", dijo el Sumo Pontífice de 85 años.

La paz entre las facciones enfrentadas y entre diferentes grupos religiosos en Oriente Medio ha sido el tema central de la visita del Papa Benedicto XVI a Líbano, junto a un llamado a los cristianos para que no abandonen la región a pesar de la guerra y de la creciente presión de los islamistas radicales.

"En un mundo donde la violencia deja constantemente a su paso su triste rastro de muerte y destrucción, es urgentemente necesario servir a la justicia y la paz", dijo el Papa.

Durante su visita de tres días al Líbano, el Santo Padre no hizo referencia a un filme sobre el profeta Mahoma realizado en Estados Unidos y que indignó a muchos musulmanes, desatando violentas protestas en decenas de países, incluido El Líbano, donde una persona murió el viernes.

El Papa regresó a Roma en la tarde del domingo.