La Habana. El Papa Benedicto XVI se entrevistó este martes con el presidente Raúl Castro tras mandar un mensaje de renovación y apertura durante su visita a Cuba, cuyo gobierno volvió a insistir horas antes del encuentro que las reformas económicas no se trasladarán al modelo político socialista.

El Santo Padre y el mandatario cubano departieron durante unos 45 minutos en el Palacio de la Revolución de La Habana, una reunión de la que no trascendieron muchos detalles pero que muchos esperan genere una mayor apertura en el país en temas sensibles como derechos humanos y libertades políticas.

El portavoz del Papa dijo a periodistas que Benedicto le solicitó a Castro restablecer el Viernes Santo como festivo nacional, en un gesto similar al que hizo su hermano Fidel al fallecido Juan Pablo II cuando reinstauró la Navidad antes de su histórica visita en 1998.

El Pontífice oficiará este miércoles una misa en la capital cubana para cerrar su viaje de tres días por la isla, en el que ha abogado por dotar a la Iglesia de un mayor papel en la construcción de una sociedad "abierta y más justa".

"He confiado a la Madre de Dios el futuro de su Patria, avanzando por caminos de renovación y esperanza, para el mayor bien de todos los cubanos", dijo el Papa en el santuario de El Cobre, donde rezó ante la imagen de la Virgen de la Caridad, patrona nacional, para celebrar el cuarto centenario de su descubrimiento en el mar por unos pescadores.

Tras el encuentro, la televisión estatal los mostró sonrientes saludándose, entrelazando las manos antes de intercambiar regalos. Castro obsequió al Papa con una talla de madera de la Virgen de la Caridad y éste le correspondió con un libro religioso con coloridas ilustraciones.

La procesión de la sagrada imagen por toda la isla el año pasado, que atrajo a cientos de miles de cubanos, fue una muestra de la creciente influencia de la Iglesia y el resurgir de la fe en un país que fue oficialmente ateo hasta 1992.

Sin embargo, el gobierno reiteró este martes que las reformas económicas implementadas para modernizar su modelo centralista de corte soviético no se filtrarán al área política, donde sigue vigente el ideario marxista, rige un sistema de partido único y el Estado controla los medios de comunicación.

"En Cuba no va a haber una reforma política. En Cuba estamos hablando de la actualización del modelo económico cubano que haga nuestro socialismo sustentable", dijo Marino Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros y supervisor los cambios económicos oficiales.

Las transformaciones que impulsa el gobierno han permitido a los cubanos por primera vez desde el triunfo de la revolución en 1959 comprar y vender libremente casas y autos, adquirir tierras para el cultivo y ampliar el emprendimiento privado en áreas antes reservadas al Estado como el turismo y la hostelería.

"Ojalá la visita del Papa ayude a que Cuba cambie mucho más. Se ven mejoras, pero queda mucho por hacer", dijo Yamila Hidalgo, una desempleada de 42 años, caminando por la capital.

Iglesia a escena. La reunión del obispo de Roma con el mandatario cubano coronó un largo camino en la mejora de las relaciones del gobierno con la Iglesia, que ha llegado a convertirse en el principal interlocutor de las autoridades en temas delicados como disidentes y presos políticos.

Raúl y Benedicto XVI, vistos como líderes menos carismáticos pero más pragmáticos que sus predecesores, buscan cimentar una alianza clave cuando La Habana recaba apoyos para actualizar la economía sin renunciar a su esencia comunista y la Iglesia quiere jugar un papel más importante en esta época de cambios.

Tras el encuentro, la televisión estatal los mostró sonrientes saludándose, entrelazando las manos antes de intercambiar regalos. Castro obsequió al Papa con una talla de madera de la Virgen de la Caridad y éste le correspondió con un libro religioso con coloridas ilustraciones.

Un portavoz del Vaticano dijo que a la reunión no asistió el líder histórico de la revolución, aunque todavía podrían conocerse el miércoles antes de que salga del país en la tarde.

"He suplicado a la Virgen Santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves problemas de dificultad", dijo el Papa en una aparente referencia a los presos políticos y los exiliados que no pueden regresar Cuba.

Sin embargo, no está previsto que dé audiencia a grupos opositores, que se quejan de que las autoridades mostrarán a Su Santidad una realidad sesgada, mientras el Gobierno los acusa de estar a sueldo del Estados Unidos para desestabilizar al país.

A su llegada al país procedente de México, Benedicto XVI habló de la necesidad de lograr "justicia, la paz, la libertad y la reconciliación", lejos de los frontales comentarios que precedieron su llegada sobre el fracaso del comunismo en Cuba.

Sin embargo, el Santo Padre, que también había criticado los 50 años de embargo económico estadounidense sobre Cuba, mantuvo su visión de que el país necesita nuevas vías y modelos para avanzar y que la Iglesia está dispuesta a ayudar.

"Quedan muchos aspectos en los que se puede y debe avanzar, especialmente a la aportación imprescindible que la religión está llamada a desempeñar en el ámbito público de la sociedad", dijo el Papa, de 84 años, en la misa del lunes.

Las reformas impulsadas por Raúl Castro desde que asumió oficialmente la presidencia en el 2008 tras la renuncia de su hermano por motivos de salud han generando ilusión y temor en un país acostumbrado a la omnipresencia estatal. Algunos piden más celeridad, otros no quieren ni hablar de más transformaciones.

"Nuestro modelo no debería ser cambiado. Otros países deberían seguir el ejemplo de Cuba", aseguró Juana Niris Pérez, camarera de 55 años en un hotel estatal en Santiago, quien alabó las educación y la salud gratuitas.