Atenas. El primer ministro George Papandreou hablará con el presidente griego este miércoles, entre crecientes expectativas de que los líderes partidarios puedan acordar los términos de un gobierno de unidad nacional que aleje al país del precipicio económico y político.

Los griegos y los prestamistas internacionales ha visto con espanto por tres días las peleas de los líderes políticos en torno a una reducida lista de candidatos creíbles para liderar la coalición luego de que Papandreou anunció que iban a renunciar.

La oficina del presidente Karolos Papoulias informó que el primer ministro se reunirá con el mandatario y la televisión estatal dijo que se habían completado las negociaciones sobre la formación de una coalición de unos "100 días" que dirija al país hasta unas elecciones en febrero.

Sin embargo, las previsiones optimistas de los últimos dos días sobre la formación de un gobierno resultaron prematuras, ya que aún persisten las disputas sobre quién liderará una coalición que deberá imponer nuevas medidas de austeridad en medio de un fuerte descontento con la situación del país.

Mientras los griegos y la Unión Europea reclaman un acuerdo, el presidente del banco central hizo una rara intervención para decir que es indispensable una nueva coalición para asegurar un rescate de 130.000 millones de euros (US$180.000 millones) de la zona euro.

"La incertidumbre política ha agravado el nerviosismo en la economía y el sistema bancario", dijo el presidente del Banco de Grecia, George Provopoulos, en un comunicado. "Cualquier demora en la formación de un nuevo gobierno amenaza con dañar aún más la credibilidad del país", agregó.

La nación se quedará sin dinero el próximo mes a menos que los líderes de los principales partidos puedan formar un gobierno que negocie con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), los últimos prestamistas que le quedan a Grecia.

"Esta es una deshonra para nuestro sistema político", afirmó Dora Bakoyanni, que lidera un pequeño partido de centro llamado Alianza Democrática. "Los dos grandes partidos están llevando al país al desastre (...) No vamos a poder mirar a nuestros hijos a los ojos", añadió.

Fe en Papademos. Los griegos y los prestamistas internacionales deseaban que el ex vicepresidente del Banco Central Europeo Lucas Papademos liderase al Gobierno de unidad nacional, buscando restablecer la credibilidad internacional que los políticos perdieron hace mucho tiempo.

Pero esa idea se estancó, aparentemente porque los políticos no aceptaron que elija a su propio equipo para lidiar con la gigantesca deuda y los problemas de presupuesto.

"La candidatura de Papademos se topó con problemas que tienen que ver con ambos partidos", dijo a Reuters una de las fuentes que solicitó permanecer en el anonimato, en referencia a los socialistas y los conservadores.

Papandreou aparentemente estuvo trabajando en una lista de figuras que ocupan u ocuparon puestos internacionales para liderar la nueva coalición.

El defensor del pueblo europeo, Nikiforos Diamandouros, confirmó el lunes que fue consultado, pero se negó a dar más detalles.

La prensa local mencionó al jefe parlamentario Filippos Petsalnikos y al legislador Apostolos Kaklamanis como candidatos alternativos para la posición de primer ministro, pero ambos negaron que hubieran sido elegidos.

El presidente de la Corte de Justicia europea, Vassilios Skouris, era otro nombre en discusión, de acuerdo a una fuente del gobernante partido Socialista.

En las primeras horas del miércoles, un funcionario del Gobierno dijo que el anuncio de la nueva coalición podía darse durante el miércoles y que Papandreou se reuniría con el presidente a las 1000 GMT. Esa hora pasó sin ningún encuentro, aunque ahora la cita se programó para más tarde.

Inicialmente dijeron que la reunión sería a las 1500 GMT, pero luego la televisión estatal informó que sería una hora más tarde.

Fuentes partidarias señalaron que el PASOK de Papandreou quiere nombrar a un tecnócrata, mientras que el conservador Nueva Democracia sigue proponiendo candidatos socialistas con el fin de que ellos se hagan cargo de las impopulares medidas exigidas por la UE y el FMI y paguen el precio en las elecciones de febrero.