Las agresiones policiales y de narcotraficantes sufridas por los estudiantes de Ayotzinapa, que dejaron seis muertos, 25 heridos y 43 desaparecidos, no son "hechos aislados", sino parte de un contexto de violaciones graves a los derechos humanos, afirmó hoy Amnistía Internacional (AI).

En ese sentido, la organización lamentó que a pesar de eso el presidente de México, Enrique Peña Nieto, califica las protestas desatadas de "intentos de desestabilización" y advierte que incluso usará la fuerza.

"La afirmación del presidente pone en evidencia que su administración continúa sin reconocer la grave crisis de derechos humanos que enfrenta México y que en los últimos años, la falta de acceso a la justicia y la impunidad ante violaciones graves a los derechos humanos ha sido una constante", indicó el organismo en un comunicado recogido por el diario capitalino La Jornada.

El pronunciamiento de AI agrega que las afirmaciones presidenciales parecen "ignorar el elevado número de personas desaparecidas en el país, que de acuerdo a cifras oficiales son 22.000 y que la práctica de tortura se ha elevado en un 600%. A esto se suman el cúmulo de medidas que no han sido efectivas para la búsqueda de personas".

Peña Nieto "muestra una vez más la falta de compromiso de su gobierno para hacer frente a la situación que se vive en el país, marcando una tendencia a la criminalización de las demandas de justicia y la manifestación libre de ideas, derechos que, lejos de desestabilizar son la piedra angular de una sociedad democrática", afirmó Perseo Quiroz, director ejecutivo de AI en México.

"Los hechos han rebasado ya los compromisos verbales. Es momento de que el Presidente reconozca la grave crisis de derechos humanos que ha atravesado México en los últimos años y que su administración no ha logrado combatir la impunidad en el país", recalcó.