Una carta presumiblemente escrita por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) fue hallada en un monte cercano al destacamento policial de Hugua Ñandu, que anoche fue atacado, informó este martes el corresponsal de ABC Color Aldo Rojas.

Una vez más, el grupo criminal expresó su resentimiento contra el régimen económico y la clase alta.

La carta fue encontrada por efectivos policiales que este martes realizaron una pequeña incursión en el monte cercano al destacamento de la Agrupación Táctica de la localidad de Hugua Ñandu, departamento de Concepción.

El escrito estaba incrustado en un pequeño montículo de tierra que está en medio del monte, según informó la Policía al corresponsal. También se encontró un estopín.

La carta se encuentra dañada debido a la intensa lluvia que cayó anoche en la zona, pero igual se puede leer un mensaje del EPP, escrito por alguien de buena formación intelectual, que podría ser el prófugo Alejandro Ramos, quien cursó estudios de Filosofía.

En el escrito se habla de que unos pocos lo tienen todo, en detrimento de una mayoría pobre. Acotó que la clase dominante sólo será desalojada por la fuerza.

También hizo una mención –no escrita– de los ganaderos, quienes se preocupan más por su ganado que por las personas.En la última parte se menciona a “Aníbal” (Nimio Cardozo Cáceres), quien fue abatido por la Policía Antisecuestro el 24 de setiembre de 2010, en un monte de Hugua Ñandu ubicado a un kilómetro del destacamento Táctico, en el barrio Cerrito. El contenido de esta parte de la misiva no pudo ser leído, debido a que está dañado por la lluvia.

Según los intervinientes, la carta presenta características de haber sido escrita por un miembro del EPP.

El contenido del escrito. "Paraguayos, su miserable régimen económico, donde unos pocos lo tienen todo y la mayoría tiene nada. La riqueza de unos pocos surge del empobrecimiento de embriones.

Acabar con el régimen en el que la cultura se hace patrimonio de los ricos y la ignorancia se hace señor de la mente de los pobres. La historia de la Humanidad nos demuestra que ninguna clase dominante ha renunciado a esa condición por bondad, todas tuvieron que ser desalojadas por la fuerza de la clase revolucionaria.

La obligarquía paraguaya opone y opondrá desesperada, cruel y criminal resistencia. Está acostumbrada a hacer correr ríos de sangre popular para defender sus intereses. Para ellos la vida de los pobres no vale nada. Sus vacas les son más importantes".