Al término de la asamblea ordinaria de la Conferencia Episcopal Paraguaya, los obispos emitieron una serie de reflexiones entre las que se destacan el pedido a las parejas, que aún no han formalizado sus vínculos matrimoniales, a casarse.

El comunicado expresó que hay un número creciente de católicos que viven en “uniones de hecho”, sin llegar al matrimonio y califican como azote social al divorcio.

“El turismo sexual y la prostitución de adolescentes, la tendencia a presentar la homosexualidad como opción sexual libre, y a equipararla a las parejas heterosexuales de uniones estables, la pérdida de la fe y del sentido religioso de la vida, el abandono de la comunidad católica para ir detrás de otros credos, la descomposición de las familias que viven al margen de la moral y de la Iglesia, son verdaderas amenazas a nuestra pastoral familiar”, señalaron los obispos.

La Iglesia mencionó que el matrimonio está siendo “atacado por nuevas ideologías relativistas”, desvalorizándolo como sacramento y práctica religiosa e impidiendo el crecimiento en los valores humanos y cristianos de los niños.

Los obispos manifestaron que los mayores problemas del país ya habían sido indicados en la carta pastoral sobre el Bicentenario pero no obstante, las recuerdan nuevamente.

Señalaron que la Reforma Agraria y el desarrollo integral son una “necesidad urgente para el país” y destacaron que continúa el “desequilibrio entre unos pocos”, refiriéndose a la vigente desigualdad económico-social existente.

“El modelo de producción agroexportador que sigue imponiéndose cada vez más en el país no ha llegado a beneficiar equitativamente al resto de la población. Los asentamientos humanos improvisados se encuentran insatisfechos en sus necesidades básicas”, expresaron.

Además. instaron a fortalecer el apoyo a un desarrollo integral, ya que la falta de trabajo y de igualdad de oportunidades lleva a muchos a la delincuencia creando inseguridad ciudadana.

Referente a los casos de abusos sexuales donde estuvieron involucrados religiosos, la iglesia los calificó como “otra posible causa de reducción de vocaciones” y expresaron sentirse llamados a hacer frente a estos problemas mediante la defensa de los menores y adultos vulnerables, haciendo que la Iglesia  Católica, con sus programas adecuados para ello, sea protagonista en esta materia.