Asunción. El grupo armado que días atrás atacó con explosivos una comisaría de Paraguay está compuesto por personas altamente entrenadas y el gobierno no descarta la posibilidad de nuevos atentados, dijo este lunes el ministro del Interior.

En una entrevista con Reuters, el ministro Rafael Filizzola aseguró que el llamado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) todavía representa una grave amenaza para la seguridad interna del país pese a estar mucho más debilitado que en el pasado.

El EPP se atribuyó la colocación de una bomba que destruyó un vehículo policial hiriendo a cuatro policías en la pequeña ciudad de Horqueta, en el norte del país. El ataque ocurrió cuatro días después de que dos artefactos de menor intensidad estallaran en Asunción.

"Siempre hemos sido claros al alertar sobre la peligrosidad de esta organización", dijo Filizzola.

"El grupo armado es relativamente reducido pero está conformado por personas altamente entrenadas que tienen mucha habilidad para la fabricación de artefactos explosivos, así que siguen siendo una amenaza", agregó el funcionario, uno de los principales colaboradores del presidente Fernando Lugo.

Al EPP se le atribuye también la colocación de una bomba casera en la sede del Poder Judicial en abril de 2009 y de otra en la camioneta de un ganadero secuestrado que hirió a dos oficiales ese mismo año. La policía encontró una gran cantidad de explosivos en un campamento meses atrás.

Algunos jefes policiales advirtieron que el grupo estaba incursionando cada vez más con explosivos, pero Filizzola dijo que la organización se encontraba debilitada tras haber perdido a dos de sus líderes y buena parte de su apoyo logístico el año pasado.

"Ellos tienen la capacidad de llevar a cabo acciones violentas pero también los organismos de seguridad del Estado han aumentado el conocimiento que tienen sobre ellos y en consecuencia la capacidad de enfrentarlos", dijo el ministro.

Vínculos con el narcotráfico. Se cree que los principales líderes del EPP deambulan por la región boscosa del noreste, donde coexisten grandes haciendas dedicadas a la producción ganadera, cultivos ilícitos de marihuana y comunidades campesinas que viven en la miseria.

La zona es considerada también de tránsito para la cocaína que llega de países productores como Colombia, Bolivia y Perú y Filizzola dijo que el grupo podría tener nexos con el narcotráfico.

"Esta es una organización muy cerrada así que es poco probable que se vinculen directamente, pero no descartamos que puedan tener relación con personas que se dedican a la producción o al tráfico de marihuana puntualmente, ya sea de una manera directa o indirecta brindando protección", dijo.

"El EPP se ha aprovechado de una zona donde existe mucha presencia del crimen organizado y sobre todo, donde hay mucha pobreza", explicó.

El gobierno de Lugo, un socialista que encabeza una coalición de centroizquierda, ha enfrentado una enorme presión para desmantelar a la banda y referentes de la oposición han exigido resultados tras haber votado a favor de un mayor presupuesto para seguridad este año.

Filizzola asegura que los operativos deben permanecer en silencio y que desmantelar completamente a la organización "es una cuestión de tiempo".