Los indígenas Aché y los sintierras se estrecharon las manos en señal de paz luego de la desocupación de la finca 470 en Canindeyú. El conflicto será solucionado sólo si el Gobierno cumple con su promesa.

Según informó el periodista de ABC Color, Iván Leguizamón, los campesinos que invadieron la finca 470, en Canindeyú, desalojaron completamente el terreno que reclaman los nativos de la parcialidad Aché.

No obstante, ambos grupos mantienen recelos entre sí y la tranquilidad será devuelta en la zona sólo si se cumple la promesa del Gobierno de reubicar a los 300 “sintierras” que invadieron el inmueble.

Los carperos se instalaron en el lindero de la propiedad, amenazando con reingresar si el Gobierno no cumple con la promesa de reubicarlos, en un plazo de 22 días. Agentes policiales acompañaron la retirada de los campesinos, manteniendo el orden.

El corresponsal Pablo Medina informó que el grupo que incursionó en el área de invasión, para realizar las tareas de “rastrillaje comunitario” estuvo integrado por seis ancianos de la etnia Aché quienes portaban arcos y flechas.

Más de seis agentes de la Agrupación de Protección Ecológica y Rural (APER), dependiente de la Policía Nacional, acompañaron el operativo, totalizando 12 los hombres que llevaron a cabo el rastrillaje.