La polémica sobre la inclusión del ministro de Defensa en la cadena de mando militar obligará este jueves al Senado paraguayo a postergar el estudio del proyecto de ley de reforma de las FF.AA. Al menos, la comisión de Asuntos Constitucionales pedirá al pleno postergar el estudio del proyecto al 30 de octubre próximo.

El proyecto de ley de modificación de la Ley 216/93 de Organización General de las Fuerzas Armadas está en el punto dos del orden del día como moción de preferencia solicitada en la sesión pasada por el senador oviedista José Manuel Bóbeda. A pedido del mismo parlamentario la comisión de Asuntos Constitucionales, Defensa Nacional y Fuerza Pública planteará este jueves al pleno del Senado la postergación del estudio del proyecto al 30 de octubre próximo, según informó ayer Julio César Franco, presidente de la comisión.

Bóbeda solicitó que primero la comisión de Asuntos Constitucionales analice el art. 15 del proyecto, que dispone la inclusión del ministro de Defensa en la cadena de mando, y luego considerarlo en el pleno. En la comisión se estudiará el proyecto el miércoles 29 y al día siguiente en el pleno, según Franco.

En principio el punto polémico se centró sobre el tema de las capellanías en las FF.AA. (actualmente existen capellanías católicas y evangélicas) y luego se presentó la discusión sobre el ministro de Defensa en la estructura de mando militar. Este punto es rechazado por varios militares que inclusive estaban haciendo brazos caídos, según fuentes castrenses. Como los oficiales en actividad no pueden hablar públicamente, los retirados venían argumentando en contra de la inserción del ministro de Defensa en la cadena de mando, una de las innovaciones del proyecto de reforma militar presentado al Congreso por el Poder Ejecutivo el 10 de febrero último.

Los que rechazan este cambio alegan que es inconstitucional que Defensa pase a estar en la conducción de las FF.AA., porque supuestamente quitaría atribuciones al comandante en jefe (presidente de la República) y también señalan que la institución castrense volvería a partidizarse porque sería controlado por un ministro de Defensa político.

Entre otras innovaciones del proyecto está la desaparición de los tres grandes cuerpos de Ejército, que serán reemplazados por dos divisiones, una ubicada en la Región Oriental y otra en la Occidental. Las divisiones serán integradas a su vez por brigadas. También el proyecto suprime el Comando Logístico, con lo que cada fuerza singular (Ejército, Armada y Aviación) deberán ocuparse de sus cuestiones de logística. El proyecto propone la creación de dos comandos generales de operaciones, una en la Armada y otra en la Aviación. El objetivo de la reforma es achicar las Fuerzas Armadas, según sostienen.