Argentina inició la construcción de una nueva embocadura en su canal en el Pilcomayo, sin contar con autorización de Paraguay.

Acuerdos establecidos en la Comisión Bilateral del Pilcomayo obligan a ambos países a buscar consenso en torno a obras en la zona de río.

En esta oportunidad, Paraguay argumenta que sus vecinos violaron convenios bilaterales al iniciar tareas sin contar con acuerdo previo de Paraguay.

Ante esta circunstancia, la cancillería paraguaya solicitó este viernes último la suspensión inmediata de las obras emprendidas en la zona de embocadura hasta tanto finalicen las reuniones de nivel técnico que se llevan a cabo.

El problema surgió ante la necesidad argentina de rehabilitar su canal, completamente cerrado por los sedimentos arrastrados por el río.

Para lograrlo, Argentina planteó a Paraguay abrir un canal paralelo al que se encuentra colmatado.

Paraguay consideró adecuada la alternativa, pero solicitó incluir en el acuerdo el permiso necesario para correcciones en su canal en el supuesto que Argentina llegara a quedar con toda el agua.

El Gral. (r) Wenceslao Vargas, director de la Comisión Nacional del Pilcomayo, explicó que “técnicos de ambos países estamos en la etapa de buscar un consenso. Existe el riesgo de que el río ingrese totalmente en la Argentina, y para precautelar nuestros intereses pedimos incluir modificaciones en el canal paraguayo para mantener el equilibrio en la distribución de aguas”.

Mientras la comisión bilateral se mantenía deliberando opciones en el terreno, Argentina ya inició la apertura de un canal paralelo.

“Paraguay no dio su visto bueno para la apertura del canal argentino”, agregó el director de la comisión nacional.

Tema sedimentos. El canal argentino está completamente cubierto por los sedimentos transportados por el río. Van dos años en que el Pilcomayo no ingresa en territorio formoseño.

El problema con el río es que mayor cantidad de agua implica también un porcentaje superior de sedimentos. Y lidiar con la arena no es nada sencillo, tal como está sucediendo en este momento en la cañada La Madrid, dentro del Chaco paraguayo.
En este contexto, se explica por qué Paraguay necesita que Argentina pueda rehabilitar su canal a fin de compartir los sedimentos.

“No podemos correr el riesgo de que Argentina se quede nuevamente con todo el Pilcomayo. Una cosa es compartir aguas y otra perderlo”, agregó el general Vargas.

La confirmación de que Argentina inició trabajos sin autorización de Paraguay se tuvo en un sobrevuelo efectuado en el transcurso de la semana en el sector de las embocaduras.

“Pudimos ver maquinaria trabajando. Están ya abriendo un canal paralelo sin que Paraguay tenga garantías de que podrá reaccionar en caso de que las aguas vayan de nuevo exclusivamente a la Argentina”, dijo el funcionario.

El general Vargas señaló que espera que Argentina cumpla el mecanismo de trabajo establecido en la Comisión Bilateral del Pilcomayo. “Es un convenio de cooperación que establece obligaciones para ambas partes. Tienen que cumplir, no les queda otra”, aseveró.

Cañada La Madrid. La cañada La Madrid conduce las aguas del Pilcomayo desde la zona de la embocadura hasta el fortín General Díaz.

En este momento, La Madrid tiene dos áreas críticas de colmatación: establecimiento Agropil SA y alrededores de la localidad de Margariño.

La arena transportada por el río terminó por cubrir casi por completo el cauce de La Madrid. Esto obliga a un esfuerzo titánico para rehabilitar el conducto antes de que lleguen las inundaciones de verano.

Para tener ciertas posibilidades de éxito, la comisión nacional espera que el canal argentino pueda ser rehabilitado para compartir sedimentos con nuestros vecinos y evitar que nuevamente todo llegue a territorio paraguayo.

“El tema es evitar que sea a costa de nuestros intereses. Necesitamos la reapertura del canal argentino, pero sin el riesgo de que queden con todo el Pilcomayo”, comentó.

Técnicos de la comisión nacional siguen de cerca el desarrollo de los trabajos en la Argentina, mientras la Cancillería trata de evitar la continuidad de las tareas.