Tokio. La Cámara baja del Parlamento japonés aprobó el sábado un presupuesto de emergencia por 4 billones de yenes (US$48.500 millones) para trabajos de reconstrucción tras el devastador terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo.

La cifra es una parte de la mayor cuenta en seis décadas que asumirá el Estado japonés por el desastre.

Se espera que el presupuesto sea promulgado el lunes, cuando la Cámara alta del Parlamento lo apruebe.

Legisladores de los partidos de oposición que controlan la Cámara alta han dicho que apoyarán la primera ronda de gastos para financiar labores como la remoción de escombros en el destruido noreste de Japón y la construcción de viviendas temporales para quienes perdieron sus casas.

El presupuesto de emergencia, que se espera sea seguido por más paquetes en recursos para la reconstrucción, aún es poco para el costo total de los daños causados por el terremoto y el tsunami, que se estiman en unos US$300.000 millones.

Posiblemente será mucho más difícil alcanzar un acuerdo sobre los siguientes paquetes para la reconstrucción, dado que se espera que involucren una mezcla de impuestos y préstamos en el mercado de bonos, lo que podría afectar a más a Japón, que ya lucha con una deuda pública que duplica el tamaño de su economía de US$5 billones.

El Partido Democrático del impopular primer ministro Naoto Kan controla la Cámara baja del Parlamento, pero necesita la ayuda de la oposición para aprobar proyectos de ley debido a que no cuenta con mayoría en la Cámara alta, que puede bloquear las legislaciones.

Kan, quien fue duramente criticado por su manejo de la crisis, ha dicho que Japón podría tener que emitir nuevos bonos para financiar cualquier presupuesto adicional.

Si no logra aprobar aquellos presupuestos en el Parlamento, podría verse forzado a renunciar, según algunos analistas.

Casi un cuarto de los consultados en una encuesta de la agencia de noticias Kyodo publicada el sábado desea que Kan renuncie de inmediato, unos 10 puntos porcentuales por encima de un sondeo similar realizado el mes pasado.

Más de tres cuartos de los japoneses considera que Kan no está ejerciendo liderazgo al lidiar con la crisis, según el estudio.

El terremoto de magnitud 9,0 y el tsunami con olas de hasta 15 metros que le siguió poco después arrojó a Japón a una de sus crisis más profundas desde la Segunda Guerra Mundial, luego de causar la muerte de unas 14.700 personas y dejar a unas 11.000 más desaparecidas. También devastó decenas de miles de hogares.

Además, el tsunami destruyó la planta nuclear de Fukushima, situada unas 240 kilómetros al norte de Tokio, que empezó a filtrar radiación, una situación que según el operador del complejo podría tardar todo el año en ser controlada.