Moscú. El Parlamento ruso aprobó este miércoles el primer tratado de reducción de armas nucleares con Estados Unidos en casi una década, un tema central en las mejoradas relaciones entre los ex adversarios de la Guerra Fría.

El Consejo de la Federación, la Cámara alta del Parlamento ruso, aprobó de manera unánime una iniciativa de ley requerida para la ratificación del nuevo pacto START, firmado en abril del 2010 por el mandatario estadounidense, Barack Obama, y su homólogo ruso, Dmitry Medvedev.

El tratado, aprobado por el Senado estadounidense el mes pasado y por la Cámara baja del Parlamento ruso el martes, compromete a ambas potencias a limitar a 1.550 las ojivas estratégicas desplegadas en los próximos siete años.

También fija un tope de 700 misiles de largo alcance y bombarderos y establece reglas de verificación, ausentes desde que el tratado START de 1991 expiró en diciembre del 2009.

"La alternativa es una carrera armamentista descontrolada", dijo el presidente del comité de defensa del Consejo de la Federación, Viktor Ozerov, a los legisladores antes de la votación. Los 137 diputados presentes en la cámara de 186 escaños apoyaron la ratificación.

El tratado a 10 años dejará a las naciones con suficiente poder para crear una catástrofe nuclear, pero despeja el camino para potenciales negociaciones sobre futuros recortes que eventualmente podrían incluir a otras naciones con armas atómicas.

Hito para Medvedev. La votación de la Cámara alta envía la iniciativa de ratificación a Medvedev para su firma. El tratado entrará en vigor con un intercambio de documentos de ratificación por parte de funcionarios estadounidenses y rusos, previsto dentro de algunas semanas.

Expertos en control de armas dicen que el arsenal nuclear estratégico de Rusia posiblemente estará cerca o por debajo de los límites en el pacto dentro de unos cinco años. Los legisladores creen que el tratado permitirá ahorrar dinero que el país necesita para asuntos no militares.

El proyecto "sin dudas responde a los intereses de nuestro país", dijo Mikhail Margelov, el presidente del comité de asuntos exteriores de la cámara.

Además es crucial para el reciente intento de "reiniciar" las conflictivas relaciones entre Rusia y Estados Unidos y "da testimonio de la confianza entre los dos países", agregó.

El tratado es un hito para la presidencia de Medvedev, quien ha abrazado la iniciativa de Obama de mejorar las relaciones.

Con el apoyo del presidente y el primer ministro, Vladimir Putin, la figura dominante en el "tándem" de liderazgo ruso, la aprobación del Parlamento, dominado por el Kremlin, estaba asegurada.

Pero los legisladores de ambos países usaron el proceso de ratificación para expresar interpretaciones divergentes sobre algunos aspectos del tratado, sugiriendo una posible fuente de tensión por futuros despliegues de armas.

La principal disputa es en torno a la defensa de misiles, un factor irritante en las relaciones entre Moscú y Washington.

Moscú teme que un escudo anti misiles estadounidense pueda debilitar a un reducido arsenal nuclear ofensivo ruso, alterando el equilibrio de poder.