Buenos Aires. El auge del agro argentino llevaría a parte de los productores a apoyar la reelección de la presidenta Cristina Fernández, un escenario impensado tras años de una feroz pelea, pese a las promesas opositoras de reducir los impuestos en el sector.

Fernández encabeza los sondeos de intención de voto, pero para asegurarse la reelección en la primera vuelta del 23 de octubre debe afirmar el apoyo de localidades donde su gobierno fue castigado en la elección legislativa del 2009, cuando los productores agrarios votaron masivamente en su contra.

Sin embargo, una expansión de la economía cercana al 9% anual y la pujanza del sector rural por los altos precios globales de los granos podrían darle a Fernández el apoyo que busca.

"El voto del campo (agro) no es totalmente antikirchnerista (por Fernández y su difunto marido y ex presidente Néstor Kirchner) como fue en el 2009", dijo Mariel Fornoni, directora ejecutiva de la consultora Management & Fit.

"Hay una parte que se va a mantener antikirchnerista y está viendo cuál va a ser su opción, y una parte del voto puede haber sido recuperado por el oficialismo", añadió.

"Cristina está recuperando votos en los sectores que la habían votado antes y cuyo apoyo había perdido en el conflicto (del 2008) con el campo. Al campo le está yendo muy bien y Cristina esta creciendo en ciudades chicas". Ricardo Rouvier, analista político.

Fernández llegó al poder en el 2007 gracias a la victoria electoral que logró en el cordón suburbano de Buenos Aires y en gran parte de las poblaciones rurales del país, pese a ser derrotada en muchas de las principales ciudades de Argentina.

Pero la luna de miel con los agricultores duró apenas unos meses. En medio del fuerte crecimiento que experimentaba uno de los sectores rurales más pujantes del mundo, en el 2008 los productores se enfrentaron ferozmente con el Gobierno por el intento oficial de subir el impuesto a las exportaciones de soja, uno de los principales bienes de exportación del país.

La pugna dividió al país y hundió al Gobierno -que debió dar marcha atrás en su iniciativa- en una crisis que derrumbó la popularidad de la mandataria, la enfrentó con su vicepresidente y culminó con la salida de varios ministros.

Desde entonces, los agricultores piden al Gobierno una menor intervención en los mercados, principalmente en los de trigo y maíz, controlados por las autoridades para garantizar el abastecimiento doméstico.

Sin embargo, la creación de un ministerio de Agricultura tras la disputa del 2008 ha servido para calmar los ánimos, mientras que la promoción de algunas medidas reclamadas por los productores de baja escala también jugó a favor de la presidenta.

"El productor va a votar a este gobierno por la situación económica real que ha generado", dijo Marcelo Cravero, productor agrícola y ganadero de la localidad de Morteros, en el noreste de Córdoba, una de las principales provincias rurales del país.

El analista político Ricardo Rouvier dijo que si la elección presidencial se realizara de inmediato, Fernández ganaría ampliamente en primera vuelta.

"Cristina está recuperando votos en los sectores que la habían votado antes y cuyo apoyo había perdido en el conflicto (del 2008) con el campo. Al campo le está yendo muy bien y Cristina esta creciendo en ciudades chicas", señaló Rouvier.

Débil oposición. El gobierno ya anticipó que mantendrá el núcleo de sus políticas agrarias -impuestos y restricciones a las exportaciones y subsidios para el mercado doméstico- si continúa en el poder.

"El tema de retenciones (impuestos a las exportaciones) a los granos está fuera de discusión. Las retenciones hoy actúan como un tipo de cambio diferencial para los commodities, como tienen otros países", señaló el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso.

El funcionario agregó, de todos modos, que el gobierno pretende mejorar la asignación de permisos para exportar para que éstos no sean otorgados en cuotas, como sucede hoy en medio de críticas del sector.

La fragmentada oposición argentina aprovechó el enfrentamiento entre los productores agrarios y el oficialismo con su victoria en las elecciones legislativas del 2009, que significaron un grave revés para la presidenta.

Pero la mejora en la imagen de Fernández tras la muerte -a fin del 2010- de su marido y las escasas soluciones que los partidos opositores brindaron a los problemas que planteaban los dirigentes rurales despertaron dudas entre los productores.

"No está muy clara la posición" que tomará el sector en las elecciones de octubre, dijo recientemente Hugo Biolcati, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), una de las cuatro grandes asociaciones agrarias del país.

"Hay mucha opinión, pero poca determinación. Es poco clara la posición de los distintos partidos", dijo el dirigente, que agregó que seguramente la mayoría de los productores no votará al Gobierno.

El socialdemócrata Ricardo Alfonsín, el peronista opositor Eduardo Duhalde y el socialista Hermes Binner, los tres candidatos a la presidencia que siguen a Fernández en las encuestas, dijeron que bajarán los impuestos a la exportación de granos y que limitarán las regulaciones estatales, aunque sus discursos no lograron hasta ahora convencer al sector.

"La oposición no supo capitalizar el conflicto (del 2008). La figura de (el ministro de Agricultura) Julián Domínguez fue muy conciliadora de posiciones y la expansión económica ayuda", dijo Fornoni.