Caracas. El joven gobernador Henrique Capriles fue elegido este domingo con una avalancha de votos como el candidato de la oposición venezolana para desafiar, en las presidenciales de octubre, a Hugo Chávez, que aún cuenta con un fuerte apoyo tras 13 años en el poder.

En las primarias llevadas a cabo por la coalición de una treintena de partidos contrarios a Chávez, Mesa de la Unidad Democrática (MUD), participaron 2,9 millones de votantes, el doble de los cálculos iniciales, una señal que marcaría el poder de convocatoria de la oposición.

"Hoy ganó el futuro de Venezuela (...) no esperábamos una participación como la que tuvimos", dijo Capriles la noche del domingo ante miles de seguidores que vitoreaban su apellido y entre fuegos artificiales que adornaban el cielo de la capital venezolana.

"Aspiro a ser el presidente de los blancos, azules, rojos, de todos los venezolanos, porque ese es el sueño que estamos construyendo: el de gobernar para todos", agregó visiblemente emocionado el político de 39 años, vestido con una gorra con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera venezolana.

Tras su discurso de unos 20 minutos, Capriles, soltero y de familia adinerada, llamó a los cuatro contendores que superó ampliamente en las primarias del domingo a que lo acompañaran en el estrado principal para juntos gritar "¡Viva Venezuela!".

"No es la hora ni de la izquierda ni de la derecha, es la hora de Venezuela. (El de Chávez) es un gobierno que pretende definir a los venezolanos con un color político y nuestra experiencia nos dice que sí se puede gobernar para todos". Henrique Capriles.

El candidato, que gobierna el estado de Miranda, el segundo más poblado del país, se impuso con un 62% del respaldo, equivalente a 1,8 millones de votos. El segundo y lejano lugar fue para el gobernador del estado petrolero Zulia, Pablo Pérez, con 867.601 votos, ó un 29% de los electores.

Capriles, con una ascendente carrera política como diputado, alcalde y gobernador, ha dicho que, de ganar el sillón presidencial, aplicaría en el país petrolero el modelo brasileño de crecimiento con apertura de mercado que ha sacado de la pobreza a 30 millones de personas en ocho años.

Su discurso se ha apartado de la confrontación directa contra Chávez y se ha enfocado en la reconciliación de los sectores políticos enfrentados en la polarizada Venezuela.

"No es la hora ni de la izquierda ni de la derecha, es la hora de Venezuela. (El de Chávez) es un gobierno que pretende definir a los venezolanos con un color político y nuestra experiencia nos dice que sí se puede gobernar para todos", dijo Capriles, cuyos abuelos maternos llegaron a Venezuela durante la Segunda Guerra Mundial huyendo del Holocausto.