Londres. Los gigantes de las tarjetas de crédito MasterCard y Visa sufrieron intensos ciber ataques este miércoles por simpatizantes de WikiLeaks, en represalia por la ofensiva contra Julian Assange tras la publicación de cables diplomáticos estadounidenses que enfurecieron a Washington.

La oficina del fiscal de Suecia, cuya orden de arresto para Assange por acusaciones de delitos sexuales llevó a una corte británica a dictar prisión preventiva al fundador del sitio web WikiLeaks, también dijo que había reportado un ataque online a la policía.

Los simpatizantes online de Assange atacaron el sitio web de MasterCard en aparente represalia por su bloqueo a las donaciones destinadas a WikiLeaks.

"Nos complace decirles que http://www.mastercard.com/ está caída y está confirmado!", dijo un mensaje en el hilo de Twitter de un grupo autodenominado AnonOps.

El grupo dice luchar contra la censura y tiene una página web titulada "Operation:Payback" (Operación: Venganza) en http://anonops.net/anonops/Main_Page.

El mismo grupo se adjudicó la salida de servicio del sitio web de Visa Inc, que estuvo temporariamente caído en Estados Unidos pero más tarde volvió a estar disponible.

El portavoz de Visa Paul Cohen dijo que su red de procesamiento "está funcionando normalmente y los clientes pueden continuar usando sus tarjetas como lo hacen rutinariamente. Los datos de las cuentas no están en riesgo".

Mark Stephens, abogado de Assange en Londres, negó que el australiano haya ordenado los ataques cibernéticos. Assange "no dio instrucciones para piratear" los sitios de la compañía, dijo Stephens a Reuters.

MasterCard dijo que sus sistemas no habían sido comprometidos por lo que llamó "un esfuerzo intenso y continuo para inundar nuestro sitio corporativo con tráfico y acceso lentos".

Pero dijo que el ataque, ejecutado por piratas informáticos que usaron herramientas disponibles en la web, se había extendido más allá de su sitio web a la tecnología de procesamiento de pagos, dejando a algunos clientes incapaces de hacer pagos online usando software MasterCard.

Assange, de 39 años, pasó la noche en una cárcel británica y volverá a la corte para una audiencia el martes 14.

Assange, que ha vivido periódicamente en Suecia, fue acusado de abuso sexual por dos mujeres de esa nacionalidad voluntarias de WikiLeaks. El abogado de ambas dijo que sus demandas no eran un complot políticamente motivado contra el fundador del sitio.

"No tiene nada que ver con WikiLeaks o la CIA", dijo el abogado Claes Borgstrom, cuyo sitio también fue atacado en la red, según funcionarios.

Filtraciones. Assange enfureció a Estados Unidos nuevamente cuando comenzó a difundir miles de cables secretos de sus diplomáticos en el extranjero. Anteriormente, el sitio había revelado documentos sobre las guerras en Irak y Afganistán.

El ministro de Relaciones Exteriores de Australia, Kevin Rudd, dijo que las personas que originalmente filtraron los documentos, no Assange, eran legalmente responsables y las divulgaciones generaron interrogantes sobre la "suficiencia" de la seguridad estadounidense.

"El Sr. Assange no es en si mismo responsable por la divulgación no autorizada de 250.000 documentos de la red de comunicaciones diplomáticas estadounidense", dijo Rudd a Reuters en una entrevista.

"Los estadounidenses son responsables por ello", señaló Rudd, a quien se describe en un cable como un "maniático del control".

El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, J.P. Crowley, reconoció que "la responsabilidad fundamental de las filtraciones está dentro del Gobierno de Estados Unidos, donde creemos que se ha cometido un crimen".

"Pero evidentemente, lo que está haciendo Julian Assange al divulgar estos documentos clasificados es arriesgar vidas e intereses reales", dijo Crowley en un correo electrónico.

WikiLeaks prometió continuar divulgando los cables confidenciales, en los que a veces se han mostrado descripciones embarazosas de líderes mundiales, de los cuales se ha publicado apenas una parte.

Nuevas divulgaciones. En Washington, fuentes del Gobierno estadounidense dijeron que había preocupación de que la próxima tanda de material a divulgar por Assange podría centrarse en los supuestos combatientes detenidos en Bahía de Guantánamo.

Esto podría incluir "evaluación de amenazas" por agencias de inteligencia de Estados Unidos, midiendo la posibilidad de que detenidos específicos puedan volver a actividades combativas si eran liberados.

Esto podría causar más bochorno para el gobierno de Barack Obama si muestran que los detenidos considerados como más inclinados a regresar al terrorismo fueron pese a ellos liberados y ulteriormente se involucraron en actos de violencia contra Estados Unidos.

Mikko Hypponen, responsable de investigación en el fabricante de software de seguridad F-Secure, dijo que el ataque típico era bombardear una web con tantas demandas que provocaran su inhabilitación, pero que éste era diferente.

"En este caso, parece que están usando sus propias computadoras", comentó. Al ser consultado sobre cuántos individuos podrían estar involucrados en el pirateo dijo que "probablemente al menos cientos, podrían ser miles".

El sitio de pagos electrónicos PayPal, una de las compañías que suspendieron las cuentas de WikiLeaks para donaciones, dijo que había actuado a instancia del Gobierno de Estados Unidos.

"El 27 de noviembre, el Departamento de Estado (...) escribió una carta diciendo que las actividades de WikiLeaks eran consideradas ilegales en Estados Unidos y como resultado nuestro grupo tuvo que tomar la decisión de suspender la cuenta", dijo Osama Bediet, vicepresidente de plataforma y tecnología emergente de PayPal, en una conferencia en París.