Tokio. El partido gobernante de Japón, golpeado tras perder las elecciones de la Cámara alta el domingo, enfrenta una dura batalla para ganar nuevos aliados que respalden sus políticas para reducir la enorme deuda pública del país y posibles riñas internas sobre la permanencia del primer ministro, Naoto Kan, en el cargo.

Los votantes dieron una fuerte reprimenda al Partido Demócratico de Japón (DPJ por su sigla en inglés) de Kan, privando al partido y su pequeño aliado, el Nuevo Partido del Pueblo, de su mayoría en la cámara, menos de un año después de que los demócratas llegaran al poder con promesas de cambio.

Proyecciones de la prensa mostraron que el DPJ ganó menos de 50 escaños y su aliado ninguno. La cifra fue más pequeña que lo proyectado para el principal opositor, el Partido Liberal Democrático (LDP por su sigla en inglés) y mucho menor a la meta de Kan de 54 asientos.

El resultado deja a Kan vulnerable a una impugnación desde su propio partido, pese a que el mismo Kan ha dicho que planeaba permanecer en el puesto. El primer ministro ya es el quinto que ha pasado en tres años por la segunda mayor economía mundial.

Proyecciones de la prensa mostraron que el DPJ ganó menos de 50 escaños y su aliado ninguno.

"Quiero aceptar los resultados de las elecciones sinceramente y seguir políticas responsables con la sensación de que ésta es una nueva línea de inicio", dijo Kan en una conferencia de prensa.

Además, agregó que se sentía responsable por fallar en explicar completamente su llamado a un debato sobre el impuesto a las ventas, aunque seguiría convocando a conversaciones multi-partidistas sobre el tema.

El DPJ llegó al poder en una victoria electoral histórica el año pasado, desbancando a los liberales demócratas, que habían estado en el liderazgo por varios años, con promesas de eliminar el derroche y enfocar el gasto en los consumidores.

Sin embargo, el apoyo público descendió debido a un liderazgo indeciso y el mal manejo de una riña sobre una base aérea estadounidense.

El apoyo público para el DPJ rebotó cuando Kan asumió el mes pasado, pero se derrumbó rápidamente cuando presentó un alza del 5% en el impuesto a las ventas para ayudar a disminuir la deuda.

Muchos votantes aceptan la necesidad de una eventual alza en el impuesto a las ventas debido a que la deuda pública duplica el tamaño de la economía de 5 billones de dólares, pero los demócratas fracasaron en convencer a los votantes de que tenían un plan coherente para sanar la economía del país.

"Kan perdió la elección llamando a un alza de impuesto a las ventas", dijo Koichi Haji, jefe economista del Instituto de Investigación NLI. "Ese es un enorme revés para la reforma fiscal. Ahora la pregunta es si Kan puede seguir en el poder o no", agregó.

Los demócratas probablemente mantendrán el Gobierno funcionando dada su influencia en la Cámara Baja del Parlamento, la más poderosa.

Sin embargo, tendrán que buscar nuevos socios para controlar la Cámara Alta, que puede bloquear proyectos de ley, mientras intentan impulsar el crecimiento y disminuir la deuda pública.

Dos antecesores de Kan dimitieron antes de cumplir un año en el cargo al enfrentar un Parlamento dividido similar.

El primer ministro sostiene que los demócratas podrían pedirle a los partidos opositores que cooperen en una base de política a política en vez de invitarlos a una coalición formal de inmediato.