Estambul. Decenas de miles de simpatizantes del partido oficialista y de las principales facciones opositoras de Turquía, generalmente enemigos, protestaron juntos el domingo para respaldar a la democracia tras el intento fallido de golpe militar, mientras el presidente Tayyip Erdogan endurece su control sobre el país.

Los manifestantes realizaron una protesta transversal por la "república y democracia" en la Plaza Taksim en el centro de Estambul, en un espíritu de unidad tras el golpe fallido en que murieron al menos 246 personas y más de 2.000 resultaron heridas.

En una acción inusual, canales de televisión pro gubernamentales emitieron un discurso en vivo del principal líder opositor, Kemal Kilicdaroglu.

"Este es un día para unirnos, un día para manifestarnos en contra de golpes y regímenes dictatoriales, un día para dejar que se escuche la voz del pueblo", declaró en la protesta, organizada por el partido secular de oposición CHP, pero respaldada por el oficialista Partido AK de raíz islámica, además de otras facciones de la oposición.

Erdogan probablemente aprovechará la protesta masiva para tratar de reafirmar su control total sobre el país, que es un aliado de la OTAN y un importante socio de Estados Unidos en la lucha contra Estado Islámico.

Erdogan, que por poco evitó ser capturado y posiblemente muerto durante el intento golpista, declaró estado de emergencia, lo que le permite firmar leyes sin la aprobación previa del Parlamento, en un intento por cercar a los simpatizantes del golpe.

Sus críticos temen que esté usando el golpe fallido para ejercer una represión indiscriminada contra los disidentes. En la última semana, autoridades turcas han suspendido, detenido o puesto bajo investigación a más de 60.000 soldados, policías, jueces, profesores, funcionarios públicos y otros.

Amnistía Internacional dijo que había recibido evidencias creíbles de que los detenidos estaban siendo objeto de golpizas y tortura, incluyendo violaciones, desde el intento de golpe.

"Es absolutamente imperativo que las autoridades turcas detengan estas prácticas aborrecibles y permitan que observadores internacionales visiten a todos estos detenidos en los lugares donde están retenidos", dijo a través de una declaración el presidente de Amnistía en Europa, John Dalhuisen.

Erdogan ha acusado al clérigo musulmán autoexiliado en Estados Unidos Fethullah Gulen, que tiene muchos seguidores en Turquía, de ser el autor intelectual del golpe fallido.

En su primer decreto bajo el estado de emergencia, Erdogan ordenó el cierre de miles de escuelas privadas, organizaciones de caridad y fundaciones con posibles vínculos a Gulen, quien niega haber estado involucrado en el intento golpista.