Washington. El Pentágono anunció el martes una revisión de 15 días de las operaciones de información en los esfuerzos bélicos estadounidenses, una decisión basada en acusaciones contra un empleado que usó contratistas para ayudar a cazar milicianos en Afganistán.

El Pentágono dijo la semana pasada que investiga la acusación de que un empleado del Departamento de Defensa, en vez de entregar a comandantes estadounidenses detalles sobre el panorama social y tribal de Afganistán, habría canalizado fondos a operaciones de espionaje fuera de registro.

La revisión ordenada por el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, no se inmiscuirá en esa investigación, pero revisará de manera más general las operaciones de información del Pentágono, un esfuerzo que recibe más de US$500 millones en el año fiscal 2010.

"Esta investigación a fondo que se está realizando va a revisar de manera general los programas de operaciones de información y si hay o no una supervisión apropiada, directrices, y ese tipo de cosas", dijo a la prensa Geoff Morrell, portavoz del Pentágono.

Las operaciones de información abarcan desde la guerra electrónica hasta la recolección de datos de fuente abierta sobre el panorama tribal afgano, así como la transmisión de un mensaje militar en la radio local.

"Gastamos mucho dinero en ello", declaró Morrell. "El secretario quiere asegurarse que los programas que se ejecutan con esos fondos son realizados según nuestras directrices y con la supervisión adecuada y que logran los objetivos deseados", agregó.

Las acusaciones sobre las operaciones espía fuera de registro, inicialmente detalladas en un reporte del New York Times, se centraron en Michael D. Furlong, quien según el periódico contrató empresas de seguridad privada que empleaban a ex agentes de la CIA y de las Fuerzas Especiales en actividad.

Furlong negó cualquier delito y dijo en una entrevista la semana pasada con San Antonio Express News que su programa, actualmente suspendido, estaba completamente autorizado por el Ejército estadounidense.

El Ejército reconoció que Furlong era un empleado civil en el centro de operaciones conjuntas de información de guerra del comando estratégico estadounidense que se ubica en Texas.

Según su sitio web, el centro "utiliza la información como una herramienta para modificar actitudes o percepciones".