Washington. El Pentágono exigió este jueves al sitio de internet WikiLeaks, que filtró recientemente varios reportes clasificados, que entregue de inmediato alrededor de 15.000 documentos que no ha publicado sobre la guerra de Afganistán y que borre el material que ya colocó en internet.

"Estamos pidiéndoles que hagan lo correcto", dijo el portavoz del Pentágono, Geoff Morrell.

"Esperamos que cumplan nuestras demandas", indicó a los periodistas, añadiendo que el único dueño legítimo del material clasificado era el gobierno estadounidense.

El funcionario instó al sitio, que causó un escándalo al publicar más de 70.000 documentos el mes pasado sobre la guerra, que los eliminara de internet.

Morrell dijo que la revelación de los textos secretos, que incluyeron nombres de informantes afganos, ya había tenido consecuencias y que el pedido de que la información sea borrada de forma permanente pretendía minimizar los daños.

También añadió que unos 80 expertos en inteligencia estaban examinando los aproximadamente 70.000 documentos que ya se han publicado y notificando a los gobiernos internacionales y a ciudadanos afganos en caso de que estuvieran en peligro.

La semana pasada, el almirante Mike Mullen, presidente del Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, dijo que WikiLeaks podía ser responsable de las muertes de soldados estadounidenses y de informantes afganos que quedaron expuestos por la filtración, una de las brechas de seguridad más importantes en la historia militar de Estados Unidos.

Consultado sobre si el Departamento de Defensa tomará acciones legales contra Wikileaks si se rehúsa a cumplir con la exigencia, Morrell declinó dar detalles pero dijo que el FBI y el Departamento de Justicia son los que decidirán cómo proceder.

La investigación estadounidense se centra en Bradley Manning, quien trabajaba como un analista de inteligencia del Ejército en Irak.

Manning está bajo arresto y acusado de filtrar un video clasificado del 2007 que muestra el ataque de un helicóptero que causó la muerte de una decena de personas, entre ellas dos periodistas de Reuters.