Ciudad de México, Excelsior.com.mx. José Luis Abarca Velázquez hace 35 años se convirtió en “orero” y empezó a recorrer el país como mercachifles de aretes, collares y pulseritas de oro. El exalcalde de Iguala tiene 53 años, es acusado de haber mandado desaparecer a 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, hace un mes.

Tras lustros de vender oro, Abarca se convirtió en un empresario millonario. En esa condición hace tres años asaltó la política de Iguala y llegó a la alcaldía en 2012. El 22 de junio de 2011, meses antes de ser candidato del PRD al ayuntamiento del tercer municipio en importancia del estado de Guerrero, Abarca ya era relacionado con el narcotráfico.

"Yo pienso por lógica que es una aberrante mentira, porque si eso fuera, si esa persona fuera, te aseguro que ya no estaría contándolo”, se defendió Abarca en una entrevista.

Esther Velázquez Villegas, madre de José Luis Abarca, tenía una hermana, María, que en los tiempos en que su familia era pobre tomó las riendas, convirtiéndose en una especie de matriarca. La tía de Abarca Velázquez inició el negocio del oro y con los años toda su parentela llegó a tener mucho dinero gracias a la venta del metal amarillo.

Al ex edil, que en Iguala es conocido como un fanfarrón –que hace gala de sus bíceps como si fueran los de Arnold Schwarzenegger–, pero también como un acomplejado por su estatura –mide dos centímetros más del metro y medio–, su tía María le auspició la carrera como comerciante.

La sagacidad y ambición que mostró Abarca desde jovencito, dicen en Iguala, lo llevó a convertirse en propietario de seis locales del Centro Joyero de la cuna de la Independencia nacional, que mandó construir con gente que llevó desde Guadalajara.

Con los años, Abarca Velázquez se convirtió en millonario empresario, que en 2008 anunció una inversión de 300 millones de pesos (US$22,2 millones) para la construcción de la Plaza Tamarindos, la que fue saqueada al amparo de una marcha de protesta por la desaparición de los 43 normalistas, hace cuatro días.

A partir de un puesto callejero, al lado del mercado municipal Adrián Castrejón, la señora María –que ya murió hace algunos años víctima de bocio– abrió el negocio no solamente a sus familiares, sino también a otras personas de confianza.

Una de esas personas fue el ex secretario de Salud del estado de Guerrero, Lázaro Mazón Alonso. El médico, quien el pasado 16 de octubre recibió una llamada del secretario general de gobierno, Jesús Martínez Garnelo, pidiéndole a nombre del entonces gobernador, Ángel Aguirre Rivero, su renuncia por el hecho de haber aceptado públicamente tener amistad con Abarca, habló con Excélsior sobre su relación con el ex alcalde.

La vena de comerciante le viene de familia. Mazón Alonso pudo acercarse a María Velázquez gracias a la recomendación que tuvo de la madre de José Luis, que era muy amiga de su madre. La tía de Abarca le surtía piezas de oro para venderlas y que así pudo pagar su carrera como médico.

Con los años, Abarca Velázquez se convirtió en millonario empresario, que en 2008 anunció una inversión de 300 millones de pesos (US$22,2 millones) para la construcción de la Plaza Tamarindos, la que fue saqueada al amparo de una marcha de protesta por la desaparición de los 43 normalistas, hace cuatro días.

Pero la vena de comerciante que emprendió Abarca Velázquez desde su juventud no comenzó con la actividad de “orera” de su tía. Isidoro Velázquez Hernández, padre de María y Esther y abuelo del exalcalde, era comerciante de sombreros, que empezó a llevar a Iguala desde Toluca.

A los 108 años, edad a la que murió en 2012, Isidoro Velázquez, originario de la comunidad Bejucos, municipio de Tlatlaya, en el Estado de México, todavía vendía sus sombreros en el mercado municipal Adrián Castrejón.

El padre de Abarca Velázquez también es comerciante. Nicolás Abarca tiene una tienda de vestidos de novia, que en la actualidad sigue operando y que en algún tiempo atendió el ex alcalde, al que las autoridades han vinculado como propietario de al menos 19 inmuebles en Iguala y otros cinco en Morelos.

Cuentan en Iguala que fue en la tienda de vestidos de novia de su padre, donde Abarca Velázquez conoció a María de los Ángeles Pineda Villa, su esposa, que también está prófuga de la justicia, señalada por las autoridades como operadora del cártel Guerrero Unidos.

Pineda Villa y su madre, Leonor Villa Ortuño, llegaban a vender vestidos a la tienda de Nicolás Abarca. Sobre la esposa del exalcalde –que se perfilaba a suceder a su esposo–, se dice que presumía ser originaria del Distrito Federal, otros dicen que es de Coahuila y unos más que su familia es de Tierra Caliente, de una zona de Michoacán.

Abarca y Pineda –hermana de varios hombres que sirvieron al cártel de los Beltrán Leyva–, se casaron muy jóvenes. El matrimonio tiene cuatro hijos, tres mujeres y un varón, todos dedicados al negocio de la joyería, aunque ahora vende bisutería del llamado oro golfilled.

En más de alguna ocasión, a José Luis Abarca, cuando estaba en funciones de alcalde, lo escucharon decir “me casé con ella, no con sus hermanos”.

Abarca Velázquez, recuerdan quienes lo conocieron en sus inicios como “orero”, era muy presumido, le gustaba hacer gala de que ganaba mucho dinero, por eso mismo, dicen que no tenía muchos amigos, al contrario de su hermano Javier. Hecho que contrasta con la agitada vida social que dicen en Iguala llevaba él y su esposa.
Obtuvo título de abogado mientras era alcalde

Javier Abarca es uno de los muchos familiares que estaba en la nómina del ayuntamiento de Iguala, junto con su esposa, Lucero Muñoz de Abarca, como directora del DIF Municipal con un sueldo de 16 mil pesos al mes. Lucero Muñoz tuvo trabajando en el DIF a su hijo Axel Xavier Castellanos Muñoz, como director de Juventud y Deportes, que cobraba 12 mil al mes.

Damián López Tolosa, yerno de Javier Abarca, tiene el cargo de director de Recursos Humanos, por lo cual recibe 36 mil 728 pesos mensuales. López Tolosa trabaja además como maestro en la escuela de Roselia Abarca, que está casada con Cirilo Lara Brito, y que dentro de la administración pública es el coordinador de la Feria de la Bandera.

Rafael Salgado Velázquez, hermano de José Luis Abarca por parte de su madre, trabaja como director de reglamentos con sueldo mensual de 36 mil 728 pesos. Nury Salgado Jardón, hija de Rafael Salgado y el esposa de ésta, Salomón Gutiérrez Muñoz, trabajan en la administración pública, ella en el área de Adquisiciones de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Iguala (CAPAMI) y su esposo cobra en el Rastro Municipal.

Abarca Velázquez también tiene primos trabajando. Están Elías Flores Velázquez, como Contralor General, con sueldo de 51 mil 887 pesos al mes; Felipe Flores Velázquez (también implicado en la desaparición de los normalistas y prófugo) es secretario de Seguridad Pública y Ulises Flores Velázquez, que se desempeña en el CICI. El hijo del contralor Elías Flores, David Flores Hernández, está adscrito al DIF Municipal y no hay registro de su sueldo.

En la lista de familiares de José Luis Abarca con chamba en el ayuntamiento está Miguel Ángel Garduño Velázquez, hijo de la tía que le surtía oro al ex alcalde, como jefe de control y reparación vehicular, con sueldo mensual de 28 mil 935 pesos.

Roselia Abarca Velázquez es la hermana mayor del ex edil. Ella es maestra titulada y propietaria del Centro de Estudios Benemérito de Las Américas, la primera escuela privada de Iguala, que fue fundada por María Velázquez y que dejó como herencia a sus hijos Enrique y Miguel Ángel Garduño, pero que en 2007 Roselia Abarca compró en un acuerdo poco claro a sus familiares.

De ser una sencilla primaria, el Centro de Estudios de Abarca hoy tiene licencias para primaria, secundaria, bachillerato y licenciatura en deportes. Roselia es quien ha dicho que su hermano José Luis dejó la carrera de medicina cuando era joven.

El ex alcalde de Iguala, sin embargo, se graduó este año (2014) como licenciado en derecho por el Centro de Estudios Universitarios Sor Juana Inés de la Cruz, con la cédula profesional 879 6010, según el Buho Legal. La escuela en la que Abarca se graduó como abogado está en Zihuatanejo, a 190 kilómetros de Iguala.

En Iguala, dicen, los “oreros” eran muy visibles: manejaban unos carros elegantes, vivían en casas enormes, eran muy ostentosos, como Abarca, que se dedicó al negocio del oro de tiempo completo en sus inicios.

Lázaro Mazón, que reconoció ser amigo de Abarca Velázquez tan pronto como el ex alcalde de Iguala desapareció y fue implicado como parte del cártel Guerreros Unidos, fue consultado, al igual que otras personas, para cotejar información para este trabajo.

El ex senador de la República y precandidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a la gubernatura del estado de Guerrero recordó que conoció al fugado ex funcionario municipal en la fila del puesto de la señora María Velázquez.

Mazón dijo que durante años le perdió la pista a Abarca Velázquez y que años después, cuando él regresó a Iguala, ya como médico, lo encontraba en la calle y simplemente lo saludaba, como la gente de esa cabeccera municipal se saluda antaño.

De Guerrero nos une a Guerreros Unidos. Hace cuatro años, durante la campaña para gobernador de Aguirre Rivero, en donde Mazón Alonso era el coordinador de campaña, Abarca volvió a buscar a Mazón. El entonces empresario Abarca quería ofrecerle un evento al candidato Aguirre en el Centro Joyero de Iguala, que él administraba.

Lázaro Mazón le dijo que sí a Abarca y lo agendo. El 9 de enero de 2011 ahí llegó Aguirre, entonces candidato de la colación Guerrero Nos Une. Hubo un desayuno. Fue ahí donde Abarca y Aguirre se conocieron. Abarca dirigió el evento, tomó la palabra y comprometió el apoyo de algunos de los joyeros de Iguala para Aguirre.

A partir de ese día, Abarca, que es vinculado con el cártel de Guerreros Unidos se involucró por completo en la campaña de Aguirre Rivero, candidato de la coalición Guerrero Nos Une, recordó Mazón.

Mazón aseguró que él no impuso a Abarca como candidato perredista, sino que fueron los jefes de las cuatro tribus del PRD en Iguala los que decidieron apadrinar al ahora e alcalde. Los llaman los cuatro fantásticos y ellos deciden quien va hasta como regidores.

El ex secretario guerrerense de salud, dijo que cuando Abarca impulsó la candidatura de su esposa para sucederlo como alcalde él no estuvo de acuerdo, se replegó de ese proyecto y siguió el propio.