El presidente Rafael Correa acusó a los periodistas Carlos Jijón, Jorge Ortiz, César Ricaurte y Alfredo Negrete de ser “informantes” de la Embajada de Estados Unidos en Quito. Y criticó a la prensa privada de supuestamente ocultar la información difundida por la organización Wikileaks.

Correa fundamentó sus declaraciones con base en un reportaje publicado el pasado miércoles 25 de abril por el diario oficialista El Telégrafo, en el que citó varios cables de la Embajada respecto de los temas de la libertad de expresión en el Ecuador y la relación de Correa con los comunicadores.

“Lo que nunca presentó esta prensa sinvergüenza son los Wikileaks que hablaban de ellos (...) y resulta que los contactos son Jorge Ortiz, Negrete, de la Aedep; Jijón, director de Noticias de Teleamazonas; y César Ricaurte, de Fundamedios”, dijo Correa durante el último enlace sabatino.

Este diario publicó en la edición del 13 de abril del 2011 con el título ‘Correa usa medios públicos y fustiga a la prensa: Wikileaks’, un reportaje en donde se mencionan los cables enviados por la Embajada al Departamento de Estado, en Washington, con el análisis de la relación de Correa con los medios y periodistas.

Los comunicadores citados por el mandatario reaccionaron indignados.

Jijón, ex vicepresidente de Noticias de Teleamazonas, calificó de “ridículas” las declaraciones de Correa y consideró parte de una campaña de desprestigio e intimidación a la prensa y a la libertad de expresión.

En una nota publicada en el portal La República negó haber sido informante de embajada alguna y puntualizó que en el ejercicio de su libertad de expresión ha manifestado públicamente opiniones sobre diversos temas y en diferentes foros organizados por universidades, gremios y embajadas.

Entre ellas, la de Estados Unidos, sin que ello represente ser “contacto” o “informante” de alguna representación diplomática.

Negrete, ex director de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep) y columnista de diario El Comercio, consideró una “canallada” de Correa, porque llega a una conclusión “infame e injuriosa”. “Ser informante significa un acto perverso de transmitir secretos, estrategias, planes de una manera encubierta”.

Por su parte el director de Fundamedios, César Ricaurte, respondió a Correa, a través de una carta abierta, en la que dice que si revisa el cable de Wikileaks, “sin sesgos”, este se refiere a las preocupaciones sobre el estado de la libertad de prensa y las restricciones a esta en el Ecuador, basadas en información de organizaciones de prensa como Fundamedios o Aedep. “El cable que usted cita fue publicado por la prensa independiente del país el año pasado. ¿Cuál es la novedad? Y más que nada, ¿cuál es nuestro delito?”, refiere la carta.

Ricaurte exigió respeto a Correa y a la fundación que la dirige porque representa una expresión de participación ciudadana.

Antes de que reaccionen los comunicadores, el mandatario se anticipó minimizando cualquier declaración. “Traten de dorar la píldora como quieran que el país ya sabe, una vez más, con quiénes estamos tratando. Simples informantes de una Embajada extranjera”, dijo.