Lima. La policía arrestó al líder indígena peruano Alberto Pizango, apenas pisó el suelo de Lima tras regresar de Nicaragua, donde estuvo asilado casi un año luego de ser acusado en Perú de promover una violenta protesta en la región amazónica.

Pizango busca retomar en Lima la presidencia de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), con la esperanza de que las autoridades peruanas cambien la orden de detención que pesaba en su contra.

"Es cierto (fue arrestado), ahora pasa a la sede requisitoria, duerme (allí) y a las 8 de la mañana (del jueves) será enviado al juzgado penal", dijo Marco Barreto, abogado del líder indígena.

El defensor afirmó que buscan que las autoridades judiciales modifiquen su condición requisitoria a "comparecencia".

Sobre Pizango, que llegó a Lima la tarde del miércoles desde Nicaragua, pesan cargos por sedición, conspiración y rebelión, luego de las violentas protestas de indígenas amazónicos contra el gobierno del presidente Alan García.

El portavoz de Aidesep, Carlos Navas, afirmó que Pizango era "inocente de los cargos" que se le imputan y afirmó que era "un perseguido politico".

"No está claro que pueda tener un proceso justo, hay injerencia política (...) Las presiones políticas son del gobierno de García, no hay confianza para el pueblo indígena sobre la actitud del gobierno", señalo en conferencia con la prensa extranjera.

El canciller peruano, José Antonio García Belaunde, había dicho previamente que Pizango "tiene demandas judiciales y tendrá que responder como cualquier ciudadano peruano".

Pizango llegó en junio del año pasado a Managua, donde recibió asilo político después de encabezar violentas protestas contra leyes de inversiones que dejaron decenas de muertos.

Los indígenas alegaban que las normas eran una amenaza para sus territorios en la Amazonia, ricos en recursos naturales.

Para sofocar las protestas, el Congreso tuvo que derogar algunas de esas leyes, mientras que el gobierno tuvo que reformar parcialmente su gabinete.

La ciudad peruana de Bagua fue centro de un cruento enfrentamiento que entre el 5 y el 6 de junio del 2009 dejó unos 33 policías e indígenas muertos, en la peor protesta contra el gobierno de García.

Luego de los disturbios, las autoridades peruanas dictaron a Pizango orden de detención por varios delitos, entre ellos el de secuestro y sedición, y por incitar esos disturbios.