Lima. El gobierno peruano ha logrado algunas victorias en su intento por redefinir la política antidroga en el mayor productor mundial de coca, mientras mantiene a Estados Unidos como un socio clave, dijo el nuevo jefe de la oficina a cargo del tema del país.

Ricardo Soberón, un abogado que previamente trabajó con una legisladora con vínculos con los productores de coca, fue visto como una elección riesgosa para comandar los esfuerzos antidroga en una nación que podría superar a Colombia como la mayor productora de cocaína del mundo.

El funcionario en un momento criticó los programas de erradicación de coca financiados por Estados Unidos catalogándolos como insuficientes.

Soberón esgrime que se deben reforzar las iniciativas para ayudar a los agricultores a sembrar cultivos alternativos como café y confiscar los químicos utilizados en la refinación de cocaína.

Perú recibe cerca de la mitad del dinero de sus programas antidrogas de Estados Unidos, por lo que Soberón debe hilvanar delicadamente su cambio de estrategia junto a los enviados estadounidenses.

Poco después de que el presidente nacionalista Ollanta Humala asumió el poder en julio, Perú sorprendió a Washington al suspender toda la erradicación de hoja de coca por una semana para evaluar sus programas antidrogas.

Esto llevó a un agitado inicio en las relaciones. Sin embargo, las labores de erradicación fueron reanudadas y Soberón dijo que había tenido cierto éxito en transmitir a los funcionarios estadounidenses el enfoque de Humala de impulsar el desarrollo de cultivos alternativos.

Soberón busca que los programas otorguen a los agricultores de escasos recursos títulos de propiedad y acceso a los mercados para que entren a la economía formal.

"Hemos encontrado que hay una adecuada comprensión a los lineamientos de la nueva política del Estado peruano, que implica menos montos para erradicación e interdicción y un poco más para el desarrollo alternativo", dijo Soberón a Reuters.

El financiamiento para el desarrollo alternativo treparía a US$25 millones desde US$22,39, mientras que la erradicación bajaría a US$27,5 millones desde US$38 millones, aunque la oficina de Soberón dijo que las negociaciones al respecto continúan.

Soberón catalogó a Estados Unidos, el mayor mercado de consumo de cocaína, como "un socio importante, responsable y cooperativo en esta materia".

Aunque también considera que Perú recibe una pequeña parte de los miles de millones de dólares que Estados Unidos ha dado a Colombia para combatir a los narcotraficantes y grupos armados.

Bajo el acuerdo con Estados Unidos, Soberón dijo que Perú se encamina a erradicar 10.000 hectáreas de coca este año, de las 61.200 hectáreas plantadas.

Los cocales se han disparado en los últimos años pese a los esfuerzos por erradicarlos.

Control de químicos en zonas clave. Soberón enfatizó que el compromiso de Humala para combatir la droga ya está mostrando resultados.

Perú confiscó 955 kilos de cocaína la semana pasada e impidió que cargamentos de droga valorados en US$25 millones entraran desde Europa.

El gobierno también cerró 18 estaciones de gasolina que no tenían licencia en la región de mayor densidad de cocales del mundo, el Valle de los Ríos Apurímac y Ene, conocida como el VRAE.

Soberón afirmó que las redadas reflejan su determinación de controlar el consumo de químicos usados en la elaboración de cocaína, principalmente querosene y gasolina, en lugar de simplemente erradicar los cocales.

La nueva táctica también será apoyada por una inversión de US$20 millones para monitorear los químicos en 220 puntos en todo el país, dijo el funcionario.

Un tema espinoso que aún resta por abordar con Estados Unidos es cómo trabajar en el VRAE, donde se esconden los remanentes de la guerrilla Sendero Luminoso que puso en jaque al Estado peruano en las décadas de 1980 y 1990.

Soberón precisó que Estados Unidos se enfocaría en las áreas cocaleras fuera del VRAE, mientras que Humala -un militar retirado- considera que el valle es prioritario.

"Nuestro interés es poder llevar algún porcentaje de este dinero al VRAE. Intentamos darle la mayor seguridad posible para que cada dólar del presupuesto norteamericano sea bien gastado con resultados en el área donde hay mayor cultivos de coca y produccion de coca en todo el país", afirmó.

La dificultad de trabajar en regiones remotas como el VRAE ha hecho que el gobierno busque enfoques nuevos.

El primer ministro Salomón Lerner ha hablado de pagar a los agricultores para que no siembren coca, y Soberón dice que se deben encontrar mercados para que la coca sea destinada a usos medicinales o culturales.