Si bien las cifras macroeconómicas del Perú en el último lustro son más que alentadoras, con un crecimiento que durante el pasado ejercicio bordeó el 9%, y con un salto rotundo en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), desde la posición 78 a la 63 en el mismo período, todavía existen en el país diferencias que son insoslayables.

Este domingo se celebraron las elecciones presidenciales y de congresistas en el Perú, una contienda electoral que hasta ahora arroja un claro vencedor, Ollanta Humala, quien espera al ganador de la batalla punto a punto que disputan Kuczynski y Fujimori, por el segundo lugar.

Con esto ya definido, y considerando que Humala, Kuczynski o Fujimori podrían llegar a la primera magistratura, las promesas redistributivas y sociales se harán notar durante la agresiva campaña anterior al balotaje.

En este sentido, un aspecto que tendría incidencia en la nueva competencia, y que podría servir como punta de lanza a la hora de conquistar a un electorado aún indeciso, es el tema del ingreso.

Frente a esto, y de acuerdo con un estudio de Universidad de Buenos Aires, respecto de la participación de los salarios, se indica que la región presenta diferencias que no son menores. Chile es la nación que tiene la mayor participación de los salarios con 38%, seguido de Brasil y Colombia con 36%; Argentina con el 30% (los datos son del 2005). Para el caso peruano, las cifras son bajas, 23% en el ingreso nacional en el 2005.

Sin embargo en la actualidad, el análisis de la distribución funcional del ingreso es a lo menos extraña, porque ha continuado disminuyendo fuertemente, incluso en los años de boom económico, entre 2003 y el presente.

La contraparte es que el excedente de explotación (principalmente constituido por las ganancias empresariales) que tiene un comportamiento inverso: sube de 52% a 58% (luego del gobierno de Fujimori), y del 59% al 63% con el boom de 2003 a 2010.