El suspendido fiscal de la Nación, Carlos Ramos Heredia, negó haber perseguido a los ex fiscales que allanaron “la centralita”, local que en Chimbote habría sido usado para espiar telefónicamente a los adversarios políticos del entonces presidente regional de Áncash, César Álvarez.

Ramos Heredia se presentó esta mañana ante la Comisión de Procesos Disciplinarios del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que lo investigó por su actuación en este caso.

El fiscal supremo también aseguró que no tuvo responsabilidad en la destitución de los ex fiscales que allanaron dicho inmueble, porque –según explicó- cuando se les inició proceso disciplinario por un presunto abuso de autoridad, ellos ya no era parte del Ministerio Público.

También comentó que para iniciar un proceso en su contra tiene que haber una expresión clara de las presuntas faltas cometidas, lo que –según dijo- deberá ser explicado por el CNM, organismo en el que confía.

“Yo tengo mucha confianza en los consejeros (del CNM). Ellos han escuchado detenidamente lo que se afirma y lo que hemos dicho a través de esta exposición. Esperamos que tomen una decisión, soy muy respetuoso de la autoridad”, manifestó.

En otro momento, rechazó alguna vinculación de su parte o de su familia con las actividades del detenido empresario, Rodolfo Orellana, a propósito de los colaboradores eficaces que relacionaron a su hijo con esa presunta red de corrupción

“Rechazo cualquier tipo de vinculación mía y de mi familia (…) Yo he iniciado investigaciones contra ellos, detenciones y capturas a nivel nacional e internacional (…) Cuando se presiona a fiscales y colaboradores eficaces puede producir una crisis en el sistema”, expresó.

Fue en respuesta a las declaraciones de tres colaboradores eficaces, que aseguraron que Orellana entregaba de forma periódica entre US$10.000 y US$20.000 a Ramos Heredia, por intermedio de su hijo, César Ramos, a cambio de presuntos favores en el Ministerio Público.