Ciudad de México. Durante más de dos décadas los cárteles mexicanos movilizaron sus operaciones hacia importantes productores de droga como Colombia, Bolivia y Perú para negociar directamente con “proveedores”, asegurar el traslado de la mercancía y tomar un papel más activo en la cadena del narcotráfico.

Raúl Benítez Manaut, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y experto en seguridad, explicó que los cárteles mexicanos han movilizado sus operaciones directamente a los países productores de droga para ahorrar costos y manejar el negocio de manera directa.

Ya a mediados de la última década del siglo XX Amado Carrillo, El Señor de los Cielos, exploró incluso formas de asentarse en países del cono sur, como Chile y Argentina.

En los últimos años los cárteles mexicanos se fortalecieron, en gran medida, por su cercanía con Estados Unidos, la economía de consumo de droga más poderosa del mundo. El hecho es que hoy son los grupos mexicanos y no los de Colombia quienes dominan el mercado de la cocaína en la Unión Americana, según datos de la fundación InSight Crime.

Bolivia es un país con características muy peculiares en el tema del narcotráfico. Geográficamente limita con Brasil, el segundo consumidor de drogas ilegales del mundo; con Perú, el principal productor de cocaína y con Paraguay un importante productor de mariguana, pero además de ser país de tránsito de drogas también produce hoja de coca y cocaína.

InSight Crime publicó diez razones por las cuales Bolivia es un terreno apto para el Crimen Organizado Transnacional (COT), dentro de estas destacan la corrupción, la falta de control sobre el espacio aéreo, la debilidad de los cuerpos de seguridad, la apertura de las fronteras, falta de controles migratorios y de lavado de dinero. La combinación se convierte en una oportunidad para los cárteles mexicanos, quienes buscan países con instituciones débiles para la comercialización de droga.

Perú es, junto con Colombia, uno de los mayores productores mundiales de cocaína y en su territorio operan mafias de México que envían la droga a su país para posteriormente llevarla a Estados Unidos.

En septiembre de este año policías en Perú encontraron cerca de ocho toneladas de cocaína escondidas dentro de trozos de carbón y dos mexicanos fueron arrestados en ese momento. La cadena estadunidense NBC aseguró que los cárteles mexicanos controlan las rutas de la droga en aldeas remotas de los Andes.

La NBC destacó que la droga incautada no estaba dirigida para Estados Unidos sino para España y Bélgica, de acuerdo con el exzar antidrogas de Perú, Ricardo Soberón, quien dijo “que los mexicanos trafiquen drogas de Perú a Europa sin que se acerquen a México; implica un cambio en el mapa criminal”.

Brasil es el país más grande de América del Sur y el quinto más extenso del mundo con 8 millones 514 mil 877 km², comparte una frontera con todos los países de Sudamérica, a excepción de Chile y Ecuador, incluyendo los tres principales productores de cocaína del mundo Bolivia, Perú y Colombia, y según InSight Crime, Paraguay sirve de escondite para los criminales brasileños, y como fuente y punto de tránsito para el tráfico de mariguana y armas hacia Brasil.

País considerado como el segundo gran consumidor de cocaína en el mundo, dijo la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés), además de que es una ruta para el traslado de droga de América a Asia y África.

Los grupos criminales mexicanos ampliaron sus operaciones más allá del continente americano, establecieron sus operaciones en puertos de África y Asia, y utilizaron a Brasil como punto de partida de la mercancía, con lo que se generaron nuevas rutas para el tráfico de droga para posteriormente distribuirla en Europa, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2013 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).

Naciones Unidas en su informe de 2013 señaló que las muertes relacionadas con las drogas en América del Sur son de una por cada 200 habitantes. Y destaca que las zonas del mundo con más defunciones por el consumo de sustancias ilegales fueron América del Norte y Oceanía.

En 2012 hubo a nivel mundial 183 mil muertes relacionadas con las drogas en la población de entre 15 y 64 años, además se calcula que en el mismo año entre 162 y 324 millones de personas, es decir entre 3.5% y 7% de la población de entre 15 y 64 años consumieron por lo menos una vez alguna droga ilícita en el mundo, según el informe mundial de la UNODC sobre las drogas 2014.