Lima. El nacionalista Ollanta Humala arrancó este miércoles su campaña para el balotaje en Perú enfatizando que los programas sociales son la parte medular de su plan de gobierno, un punto que inversores temen pueda llevar a un populismo que afecte la creciente economía del país.

No obstante, saliendo al paso a cualquier expectativa negativa, el candidato más votado en la primera vuelta electoral del pasado domingo aseguró en una concentración en el interior del país que para aplicar esos programas respetará "la democracia y el marco jurídico" dentro del diálogo.

El militar retirado deberá disputar lo que se perfila como una reñida segunda vuelta electoral el próximo 5 de junio con la legisladora bien recibida por los mercados Keiko Fujimori, hija del apresado ex presidente Alberto Fujimori.

Ambos candidatos comenzaron a buscar consensos con otros partidos políticos, lo cual marcará la diferencia en un país donde alrededor de la mitad de los votantes no sufragó por ninguno de los dos y analistas han apuntado a que se decidirán por el "mal menor".

Humala, en su segundo intento por ocupar la silla presidencial, obtuvo cerca de un tercio de los votos en la primera vuelta del domingo apoyado mayormente por los pobres frustrados por no gozar de la bonanza económica de Perú.

"Vamos a defender lo que son fundamentalmente las políticas redistributivas, como lo he dicho, para nosotros los temas medulares en un consenso político son los temas de los programas sociales", dijo Humala a la radioemisora RPP desde la región andina de Huancayo, en el centro del país.

Entre los temas sociales enfatizó que se debe garantizar el abastecimiento del gas del rico yacimiento Camisea para el mercado interno, un tema sensible que ha despertado cautela ante un posible cambio en los contratos de exportación del hidrocarburo.

Mercados caen. Algunos inversores y operadores de mercados temen que Humala cambie las reglas de juego en lo económico de Perú, que crece a tasas arrolladoras similares a las de China y cuya riqueza natural está en el radar de los inversores.

De hecho, la bolsa peruana cayó más de un 6 por ciento el miércoles, su peor retroceso en un día en casi dos años y medio, mientras que la moneda local se depreciaba a un mínimo de cuatro meses por las dudas que generan los planes de Humala.

Los temores, que se concentran en que las medidas de Humala sean muy populistas y afecten la posición fiscal de Perú, persisten pese a que el líder nacionalista ha moderado el discurso radical de izquierda que ya le costó el balotaje en el 2006, ganado por el ahora mandatario Alan García.

Sin embargo, su principal asesor, Félix Jiménez, garantizó en una entrevista con Reuters que Humala mantendrá la estabilidad económica en un eventual gobierno, a la vez que descartó toda estatización o expropiación de empresas privadas.

Aunque afirmó que con un gobierno de Humala se buscaría renegociar de forma consensuada contratos de explotación de gas en favor del "desarrollo nacional".

El candidato también ha proyectado un estilo similar al del ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y se ha desmarcado del presidente venezolano, Hugo Chávez, un líder izquierdista de Latinoamérica que lo llenó de elogios en la pasada contienda.

El candidato izquierdista deberá ahora seducir a los votantes moderados que se inclinaron en la primera ronda por el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, el ex presidente Alejandro Toledo y el ex alcalde capitalino Luis Castañeda.

Humala destacó que va a prevalecer el diálogo político en el país ante lo dispar que quedaron las fuerzas en el Congreso, donde ningún partido obtuvo una mayoría y la minoría más grande es la del grupo del candidato nacionalista.

"Ahora, con un Congreso como el que ha planteado el pueblo peruano, hay que dialogar y ahí no hay marcha atrás para nadie, en el diálogo todos ganamos y eso es lo que vamos a plantear", afirmó.

La clave radicará en cuán exitoso sea en garantizar que mantendrá los lineamientos económicos con una mayor inclusión social de la tercera parte de peruanos que aún vive en la pobreza.