Keiko Fujimori, hija del ex presidente peruano Alberto Fujimori, de 74 años y en pobres condiciones de salud, negó este jueves que la solicitud de indulto humanitario para su progenitor, oculte fines políticos.

La ex candidata presidencial justificó la solicitud de indulto por razones estrictamente humanitarias y ante el deterioro de la salud de su padre, confinado en una prisión peruana por delitos de violación a los derechos humanos y aquejado por un precáncer de lengua.

El ex presidente Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000, purga una condena de 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad en la matanza de nueve estudiantes y un catedrático de la Universidad de Cantuta en 1992 y la masacre de 15 personas en Barrios Altos en 1991, en la capital del país.

Keiko Fujimori dijo que la solicitud al gobierno del presidente Ollanta Humala para que otorgue un indulto a su padre deriva de una preocupación estrictamente familiar.

La ex adversaria presidencial del propio Humala llamó a éste a decidir sobre el indulto a Fujimori sin apasionamientos y como "los grandes líderes".

Keiko dijo que en estos momentos no se trata de evaluar si su padre hizo una buena o mala gestión durante la década que gobernó, sino sólo se debe tener en cuenta el estado de su salud.

Ante los pedidos de que el ex gobernante pida perdón por los crímenes que cometió durante su gobierno, Keiko Fujimori aseguró que en su momento él ya pidió perdón y está dispuesto a volver a hacerlo.

Pero familiares de las víctimas de las matanzas de la Cantuta y Barrios Altos manifestaron su oposición a la eventual liberación de Fujimori tras argumentar que los crímenes de lesa humanidad no se benefician con indultos.

La petición de indulto fue presentada el miércoles pasado ante el Ministerio de Justicia y deberá ser analizada por la Comisión de Indultos Presidenciales antes de tomar una decisión.

El indulto presidencial está previsto por las leyes del país.