Lima. Keiko Fujimori podría convertirse en la primera mujer presidente de Perú ayudada por las jóvenes que la consideran exitosa y pese a la fuerte oposición de activistas preocupadas por los abusos de derechos humanos.

La hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori tiene una estrecha ventaja sobre el izquierdista Ollanta Humala -un militar retirado-, en gran parte sostenida por las mujeres que la apoyarían

Las encuestas muestran que el 60% de las mujeres apoya a Fujimori, mientras que gran parte de los hombres se inclina por Humala.

"Prefiero que nos gobierne una mujer. Tenemos más carácter y cumplimos lo que decimos", dijo Lisie Pacha, de 28 años, quien trabaja en una estación de venta de gasolina en Lima. "Ollanta es un soldado machista", agregó.

Pero activistas feministas acusan a la legisladora de apañar los abusos de su padre cuando fue presidente, en particular contra las mujeres.

Y pese a que Fujimori sería una de las líderes más jóvenes del mundo, la acusan de no tener una agenda progresista de derechos humanos para las mujeres.

Organismos de derechos humanos, estudiantes y grupos feministas se han organizado para detenerla en su camino hacia la presidencia peruana.

A menos de dos semanas para la votación, los legados del pasado de su padre podrían socavar la ventaja que tiene de entre 3 a 5 puntos porcentuales en los sondeos.

Las encuestadoras afirman que distanciarse de su padre, condenado a 25 años de prisión por los abusos a los derechos humanos cometidos durante su década en el poder, es su mayor reto pensado en que los llamados votantes resbaladizos podrían cambiar el resultado a última hora.

El gobierno de su padre es acusado de haber esterilizado a unas 300.000 mujeres, según activistas de derechos humanos, en muchos casos sin su consentimiento, para frenar el crecimiento demográfico en las zonas pobres, sobre todo en comunidades indígenas.

Concretamente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha documentado que muchas peruanas fueron esterilizadas contra su voluntad en la década de 1990.

Keiko Fujimori, de 36 años, está rodeada por muchos ex asesores de su padre y ella escogió como acompañante para su fórmula presidencial al ultraconservador Rafael Rey.

Durante su gestión como ministro de Defensa en el actual Gobierno del presidente Alan García, Rey luchó para detener la distribución por parte del Estado de la píldora del día siguiente.

Algunas mujeres también ven a Fujimori con escepticismo, debido a que ella ha estado cerca de su padre encarcelado pero habría tenido una relación tensa con su madre, quien se ha quejado de la conducta abusiva de su ex marido.

Cuando la pareja se separó casi a la mitad del Gobierno de Alberto Fujimori, éste nombró Primera Dama a su hija Keiko que en ese entonces tenía 19 años, por lo que su rostro se convirtió en parte de la maquinaria de propaganda de su progenitor.

Los críticos de Keiko Fujimori dicen que ella estaba consciente de la corrupción y delitos contra los derechos humanos que causaron la caída de Gobierno su padre y luego su encarcelación.

Preocupados por el pasado. Mientras que Humala y Fujimori buscan atraer a los votantes pobres, ella cuenta con el respaldo de los peruanos más ricos que temen que el candidato izquierdista revierta años de las reformas económicas que han hecho que el país registre altas tasas de crecimiento.

Su padre abrió el comercio y derrotó la hiperinflación, sentando según algunos analistas las bases para el auge económico actual.

"Keiko, ¡culpable!, no quiere ni a su madre", sentenció una activista de derechos humanos durante una manifestación la semana pasada, organizada por un grupo autodenominado "Dignidad para la Mujer: No a Keiko".

Allí se levantaron carteles exigiendo reparación para las víctimas de las esterilizaciones forzadas y se recordó a los desaparecidos en la década de 1990 durante la dura lucha que emprendió Alberto Fujimori contra la guerrilla izquierdista.

Hasta 69.000 personas murieron o desaparecieron en casi dos décadas de conflicto entre el Gobierno y los rebeldes, según cifras oficiales.

"No se si nunca entendimos lo que pasó o si ya hemos olvidado", dijo entre lágrimas Anzulado Marly, una ama de casa de 49 años, durante la protesta.

La mujer agregó que vio por última vez a su hermano, un estudiante universitario, en diciembre de 1993, días antes de que fuera a declarar la desaparición de su compañero de clase.

Keiko Fujimori admitió que hubo desapariciones en la década de 1990, pero afirmó que éstas no eran responsabilidad del Gobierno. Ella no precisó quiénes fueron los culpables, aunque los tribunales y una comisión de la verdad han acusado de esto al Ejército y a su padre.

Hace poco, la candidata se disculpó por los "excesos" de lo que llamó el Gobierno autoritario de su padre, tratando de cortejar a votantes moderados sin alienar a sus principales partidarios defensores de su progenitor.

Durante la campaña, la aspirante frecuentemente recuerda los comedores populares y programas de vivienda para las personas de bajos ingresos que impulsó su padre y se compromete a luchar contra la pobreza.

Aunque Humala tiene el apoyo de activistas de derechos humanos, de grupos defensores de los derechos de los homosexuales y del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, muchos afirman que su voto es en contra de Fujimori y no por el candidato nacionalista, que según críticos tendría dudosas credenciales democráticas.

Humala dirigió un levantamiento militar para exigir la renuncia de Alberto Fujimori en el 2000 y su hermano está en la cárcel por un fallido golpe de Estado a inicios del 2005 contra el ex presidente Alejandro Toledo.

Mientras que el presidente Hugo Chávez, un izquierdista que gobierna Venezuela desde hace 13 años, apoyó la candidatura de Humala en el 2006, lo que, según analistas, le ha restado apoyo de votantes moderados y de derecha que temen que pueda aplicar en Perú políticas similares a la del venezolano.

En ese entonces, los padres de Humala dijeron que todos los homosexuales deben ser fusilados. Esto no ha aparecido en la prensa en esta campaña electoral.

"Mi voto para Humala es un voto vigilante, alerta, y cuidadoso", dijo González.