La excongresista Piedad Córdoba anunció su salida del país, en medio de las amenazas que, sostiene, ha recibido en su contra.

La ex senadora fue cuestionada por llamar "capturados" a las personas que las FARC mantienen secuestradas, esto en el marco de unos acercamientos que ella está buscando con esa guerrilla y con el ELN con fines, según sus declaraciones, de consolidar una mesa de negociación única que busque salidas al conflicto armado colombiano.

"Queremos invitarles a anunciar igualmente su disposición a la liberación de los restantes miembros de las Fuerzas Armadas y de Policía capturados por ustedes en combate hace varios años", según la carta que fue enviada a las FARC.

Aparte de ello, fue severamente cuestionada por el ex presidente Álvaro Uribe durante su pronunciamiento ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara por las interceptaciones ilegales que se efectuaron en su gobierno.

"Si Piedad Córdoba fuera agredida por un hombre, estaría todo el mundo aplaudiendo". Álvaro Gónzalez Alzate, vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol.

Uribe se ratificó en que Córdoba, reconocida como una de las víctimas dentro del proceso por escuchas ilegales, recibió respaldo económico de la multinacional Monómeros Colombo-Venezolanas y le recordó al país las veces en que ella, desde el extranjero, habló mal de su gobierno e incluso instó a una nación a romper relaciones con Colombia.

Y, finalmente, fue nombrada por Álvaro Gónzalez Alzate, vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, quien dijo que si la agredida físicamente hubiera sido ella, el país no habría armado el escándalo que produjo la agresión del estratega Hernán Darío Gómez a una mujer. "Si Piedad Córdoba fuera agredida por un hombre, estaría todo el mundo aplaudiendo", aseveró.