El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reiteró su disposición a buscar caminos de entendimiento con los pueblos originarios y aseguró que “nuestro gobierno está siempre abierto al diálogo y tiene una capacidad de escucharlos a todos”, precisando que “hemos escuchado a los pueblos originarios, que son más de un millón de personas y por eso hemos elaborado este Plan de Reencuentro Histórico y este Plan Araucanía. Y también hemos escuchado a los comuneros”.

La escena política chilena vive una especial agitación por la huelga de hambre que realizan dirigentes mapuches, una protesta que ha vuelto a poner en la palestra la deuda del Estado chileno con los pueblos originarios.

El mandatario explicó que “estamos desarrollando dos grandes planes para el pueblo mapuche y los pueblos originarios: el Reencuentro Histórico, que parte por el reconocimiento constitucional y por un verdadero compromiso con su cultura, su lengua, sus tradiciones, y que está en marcha. Pero también el Plan Araucanía, que es el plan más grande y más ambicioso que se haya hecho nunca en nuestro país, para recuperar el tiempo perdido, para recuperar también las oportunidades y posibilidades de desarrollo del pueblo mapuche. Y eso lo queremos hacer en diálogo con el pueblo mapuche”.

Al respecto, destacó la disposición mostrada por el gobierno, subrayando que “el Plan Araucanía y el Plan de Reencuentro Histórico; la reforma a la justicia militar, para que todos los civiles, incluyendo los comuneros, sean juzgados por la justicia civil y nunca por la justicia militar; la reforma a la ley antiterrorista, para terminar con la presunción del delito terrorista, tipificarlo mejor, garantizar un debido proceso y reducir las sanciones que eran excesivas, es otra forma de mostrar flexibilidad”.

En esa línea, el jefe de Estado aseguró que “el gobierno va a seguir dando pasos”, remarcando que “el diálogo tiene que ser con gestos por ambos lados. Y por eso, con mucha humildad y respeto, insisto que la violencia y las huelgas de hambre no son el camino que el país necesita”.

Reiteró que “parece una tremenda paradoja y contradicción que mientras un país entero hace todos los esfuerzos humanamente posibles por salvar la vida de 33 mineros, tengamos 34 comuneros que están atentando, a través de la huelga de hambre, contra sus propias vidas”.