Santiago.- El presidente chileno, Sebastián Piñera, visitó este viernes una convulsionada zona del sur del país, en un intento por retomar su agenda para una de las regiones más pobres del país y que quedó en jaque tras la muerte de un joven indígena en un operativo policial.

Piñera llegó a la Araucanía bajo estrictas medidas de seguridad, mientras en Temuco, capital de la región, cientos de manifestantes rechazaron su presencia y expresaron su repudio a la acción policial en enfrentamientos con comunidades de la etnia mapuche.

El mandatario nombró este jueves a un nuevo jefe de gobierno en la zona, en medio de críticas a la gestión del gobierno tras la muerte del comunero Camilo Catrillanca.

"Aquí no podemos caer en ningún extremo. Necesitamos diálogo, colaboración, acuerdos pero con aquellos que están dispuestos a que (...) se haga en paz", dijo a periodistas.

"Aquellos que creen que la vía es la violencia y que quieren imponer por la fuerza y la violencia, sin respetar a nada ni a nadie, sus ideas, van a ser combatidos con toda la fuerza y el rigor de la ley", agregó.

El joven de 24 años murió baleado cuando la policía entró a terrenos de una comunidad indígena persiguiendo un auto que había sido robado en una ciudad cercana. Tras negar la existencia de grabaciones sobre el operativo, se descubrió que los agentes destruyeron un video clave del incidente.

La muerte de Catrillanca provocó la renuncia de dos oficiales de alto rango de la policía y la baja de cuatro agentes por su eventual responsabilidad. También le costó la salida del gobernador regional y desató protestas en la capital y en la Araucanía..

Durante su visita, Piñera se reunió con miembros de la iglesia católica y autoridades locales, pero no entregó detalles de la razón por la que no se encontró con la familia del joven fallecido.

"En el momento oportuno ellos saben que las puertas del diálogo y las puertas del encuentro están siempre abiertas por nuestra parte", comentó, sin precisar detalles.

El presidente reafirmó el compromiso anunciado en septiembre de un plan de US$24.000 millones con el que busca poner fin a un histórico conflicto entre el Estado y comunidades indígenas de la zona.

El excandidato presidencial y senador opositor Alejandro Guillier dijo en su cuenta de Twitter que esperaba que el mandatario "pida perdón a nombre del Estado de Chile a la familia de Camilo Catrillanca. Será un gesto de gran simbolismo y humanidad para recuperar las confianzas que tanto necesitamos".

En la antesala del viaje, el ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, dijo a Reuters que no se prevén cambios al plan del gobierno tras el incidente y las protestas en la zona y que, por el contrario, estos hechos reafirman la necesidad de impulsar esta iniciativa.