Santiago de Chile, EFE. El mandatario chileno, Sebastián Piñera, y varios candidatos presidenciales a las elecciones de noviembre criticaron este viernes la decisión de la mayoría de los partidos de evitar designar a los aspirantes al Congreso a través de primarias.

"Nos hubiera gustado una mayor participación" en este proceso, admitió Piñera al presentar en el Palacio de la Moneda una campaña para animar a los ciudadanos a participar en esa votación, fijada para el 30 de junio.

Esta fecha supondrá el estreno de la nueva ley que regula la celebración de primarias voluntarias y que forma parte de la agenda con la que el gobierno se ha propuesto regenerar el sistema democrático.

Esa agenda incluye la puesta en marcha del sistema de inscripción automática en los registros electorales y voto voluntario, estrenado en las municipales de octubre con un preocupante 60% de abstención, fruto del descontento ciudadano y del desprestigio de la política.

En el tintero queda la siempre postergada reforma del sistema binominal, por el que en cada circunscripción se eligen dos representantes y, para obtener ambos, una lista necesita más del 66% de los votos, mientras que a la minoría le basta un 33% para ganar uno de los cargos.

"Las democracias solo son verdaderas cuando reconocen el poder de la ciudadanía y solo los ciudadanos son los que deciden quiénes son sus autoridades", opinó este viernes Piñera.

Este sistema ha garantizado la estabilidad política de Chile, pero también ha dejado sin representación parlamentaria a partidos minoritarios.

Las primarias buscan precisamente prestigiar la política, fomentar la participación ciudadana y dar cabida a esas voces al facilitar que los partidos grandes respalden a candidatos de grupos minoritarios elegidos en esas votaciones y no presenten a otros aspirantes que puedan hacerles sombra.

Por el momento, la propuesta ha cuajado entre los candidatos a la Presidencia, aunque no sin algunos tropiezos.

Esta semana, la oficialista Coalición por el Cambio inscribieron finalmente a los exministros Andrés Allamand, de Renovación Nacional (RN), y Pablo Longueira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), para acudir con un candidato único a noviembre.

Sin embargo, la pactada celebración de primarias llegó a estar en entredicho tras la súbita retirada del también exministro Laurence Golborne como candidato de la UDI, después de que RN se sumara a las críticas relacionadas con dos polémicas vinculadas a su pasado empresarial.

En tanto, el bloque opositor inscribió a la expresidenta socialista Michelle Bachelet (2006-2010), el senador del Partido Radical José Antonio Gómez, el democristiano Claudio Orrego y el candidato independiente y exministro de Hacienda Andrés Velasco.

Pero el consenso quedó roto a la hora de acordar las primarias para las elecciones parlamentarias, un mecanismo al que finalmente solo recurrirá Renovación Nacional, por lo que el resto de aspirantes serán designados en el seno de los partidos.

"Las democracias solo son verdaderas cuando reconocen el poder de la ciudadanía y solo los ciudadanos son los que deciden quiénes son sus autoridades", opinó este viernes Piñera.

"El numerito que nos hemos pegado como oposición es impresentable, una mala señal para la ciudadanía y una bofetada para Michelle Bachelet, porque ella había pedido una nueva mayoría y participación ciudadana", dijo este viernes a Radio Agricultura su ex portavoz de gobierno, Francisco Vidal.

La mayoría de candidatos presidenciales han criticado esta decisión de los partidos e incluso Andrés Velasco ha amenazado con retirarse de las primarias presidenciales, aunque para ello debería recibir la autorización de todos los partidos del llamado pacto "Nueva Mayoría".

Uno de los damnificados por la ausencia de primarias y por la vigencia del sistema binominal es Giorgio Jackson, el dirigente que junto a Camila Vallejo puso rostro en 2011 al movimiento estudiantil y que ahora opta a un escaño de diputado como integrante de un movimiento político llamado Revolución Democrática.