Washington. El debate sobre un plan bipartidista del Senado estadounidense para proteger de la deportación a inmigrantes indocumentados y destinar miles de millones de dólares a la seguridad fronteriza parecía encaminarse a un momento decisivo este jueves, mientras los demócratas cautelosos indicaban que una solución podría estar cerca.

El nuevo plan protegería de la deportación a 1,8 millones de inmigrantes conocidos como "Dreamers", que ingresaron ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños.

El Congreso busca actuar después de que el presidente Donald Trump ordenó la expiración del programa denominado Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), instaurado por su antecesor demócrata Barack Obama y que otorgaba a los "Dreamers" un estatus legal temporal.

El líder de los demócratas del Senado, Chuck Schumer, señaló las dificultades para redactar la legislación sobre inmigración, pero agregó: "Estamos más cerca de lo que hemos estado de aprobar algo en el Senado para ayudar a los Dreamers". Se esperan votaciones sobre diversas propuestas este jueves.

Mientras el Senado luchaba por superar un estancamiento de varios meses, Trump se mantenía firme en su demanda de apoyar una redacción diferente de la ley de inmigración de Estados Unidos de una manera que pueda reducir drásticamente el número de inmigrantes legales.

En un comunicado emitido por la Casa Blanca, Trump instó al Senado a apoyar una legislación del senador republicano Chuck Grassley que básicamente abarca la lista de deseos legislativos del mandatario sobre inmigración, incluida la reducción de dos programas que atraen a más de 300.000 personas a Estados Unidos cada año.

Es poco probable que el proyecto de ley de Grassley reciba el apoyo de muchos demócratas.