México. La migración de jóvenes mexicanos y centroamericanos hacia Estados Unidos podría seguir una tendencia a la baja en los próximos 10 años, sin que Washington aumente las barreras con un gran muro fronterizo o políticas más duras, debido a la progresiva disminución del grupo de edad más proclive a emigrar.

     Académicos del Colegio de México (Colmex) concluyeron en un estudio que el país, El Salvador, Honduras y Guatemala registran menores tasas de natalidad y en una década disminuirá la población entre los 15 y 30 años, el grupo de edad con mayor potencial de migrar en búsqueda de oportunidades laborales.

     "Hay menos presión demográfica, lo que diría que, si se mantiene así como va, (los flujos migratorios) tenderían a bajar y no hay forma de que lleguen a los picos históricos a menos que pase algo", dijo a Xinhua la presidenta del Colmex y coautora del estudio, Silvia Giorguli.

     El estudio, titulado "Un sistema migratorio en construcción", muestra que México y los países del Triángulo Norte de Centroamérica entrarán en un proceso de envejecimiento en los siguientes años porque, salvo en Guatemala, el bono demográfico ya tocó su mayor nivel.

Claudia Masferrer, también profesora investigadora del Colmex y coautora del estudio, añadió que México es ahora un país de emigración, tránsito y retorno porque connacionales regresan con hijos nacidos en Estados Unidos al tiempo que centroamericanos entran para cruzar hacia Estados Unidos o quedarse.

     Poco más de 30 millones de jóvenes representan actualmente el 25% de la población de México, pero las proyecciones apuntan a que ese grupo de edad no crecerá al ritmo que lo hizo en las últimas dos décadas, ejemplificó el profesor investigador del Colmex, Víctor Manuel García.

     El coautor del estudio indicó que en el Triángulo Norte de Centroamérica sólo Guatemala mantiene una tendencia al alza de jóvenes, aunque tampoco se considera exponencial.

     "No hay tantos potenciales migrantes como los que se podrían estar pensando", sostuvo el experto en demografía.

     El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, hizo de la promesa de frenar la migración una bandera de su campaña, diciendo que construiría un muro a lo largo de la frontera con México y que deportaría a millones de migrantes.

     Para los académicos, la cifra de migrantes hacia el vecino país del norte en busca del llamado sueño americano difícilmente podría regresar a las proporciones de hace una década, cuando tuvo su punto más alto con cerca de 700.000 mexicanos por año.

     Giorguli estimó que el discurso del republicano, que ocupará la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero, no está sustentado con los datos porque el flujo de migrantes de México comenzó a disminuir desde 2008 por distintos factores, entre éstos la crisis financiera.

     Como muestra, el estudio destaca que el 80% de los migrantes mexicanos que carecen de papeles de residencia llegó a Estados Unidos hace más de una década y sólo el siete por ciento lo hizo en el último lustro.

     "Hay un desfase entre el discurso político y lo que los datos duros están diciendo", agregó la demógrafa que preside el Colmex desde 2015.

     El nuevo escenario demográfico en la región tendría que llevar a replantear las políticas migratorias de Estados Unidos y México para que sean congruentes con el volumen y naturaleza de los flujos, afirmó Giorguli.

     Explicó que el reforzamiento de la frontera emprendido por Estados Unidos en las últimas dos décadas no detuvo la migración y sólo incrementó el riesgo de los migrantes en su paso por México, pues sus rutas se empalmaron con las del narcotráfico.

     "A la política migratoria no le toca resolver el tema de la delincuencia pero sí le toca ser más asertiva en términos de política de asilo y refugio, y más asertiva en términos de un manejo más coordinado de los flujos", dijo Giorguli.

   

  Claudia Masferrer, también profesora investigadora del Colmex y coautora del estudio, añadió que México es ahora un país de emigración, tránsito y retorno porque connacionales regresan con hijos nacidos en Estados Unidos al tiempo que centroamericanos entran para cruzar hacia Estados Unidos o quedarse.

     A su juicio, la coyuntura permite a México asumir un papel de liderazgo en el tema migratorio e impulsar políticas de integración para capitalizar el retorno de mexicanos y la llegada de centroamericanos al país, que en un porcentaje abandonan los suyos por la violencia del crimen organizado.

     "Creemos y proponemos que México, a partir de una visión de derechos humanos y de responsabilidades compartidas, puede tomar el liderazgo en temas migratorios para definir estas políticas", comentó la académica.