Calvini, Rumania. Vasile Ursaru exhibe con orgullo su casa recién pintada y con vidrios dobles en Rumania y dice que su familia se irá a España la semana próxima debido a necesidades económicas luego de marcharse de Francia por temor a ser deportados.

La repatriación de gitanos por parte de Francia dio lugar a que un funcionario de la Unión Europea recordara la persecución del grupo por parte de los nazis, eclipsó una cumbre del bloque y provocó una disputa entre el presidente Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel.

"Francia (...) hizo alguien de nosotros", dijo Ursaru, de 49 años, rodeado de su esposa y sus hijos en un asentamiento rumano en Calvini, una zona en el extremo de una ciudad en las colinas a unas dos horas al norte de Bucarest.

"Rumania no nos ayudó con nada, si nuestra situación hubiese sido buena por supuesto que no nos habríamos ido en un primer lugar", le dijo a Reuters Ursaru, quien se fue para evitar ser deportado tras ser enviado de vuelta desde Francia en el 2007.

En el inhóspito asentamiento hay hombres desempleados parados en las esquinas conversando mientras mujeres lavan ropa y los niños juegan sobre calles embarradas sin pavimentar.

La mitad de los vehículos que pasan por aquí son carretas tiradas a caballo y al lado de las carreteras hay casas a medio terminar sin agua corriente ni cloacas. Muchos autos tienen matrículas francesas o españolas.

"¿Qué puedo hacer aquí?", preguntó la compañera de Ursaru, Elena Banica.

"Nadie quiere darme empleo y tengo cinco hijos. Nos vamos para España el martes. Nos quedamos aquí una semana y no podemos vivir en este lugar porque no tenemos nada de lo que vivir", dijo la mujer.

El dinero ganado en Europa occidental ha indudablemente mejorado las condiciones de vida en Calvini y muchos gitanos regresarán, al menos temporalmente, ya que es más lucrativo que quedarse en Rumania y les da la posibilidad de mejorar a su gente aquí.

Ursaru, quien no tiene empleo en Rumania, regresó de Francia hace aproximadamente una semana con su esposa y tres de sus cinco hijos, tras pasar diez meses en un campamento en París.

Beneficios y mendicidad. Generalmente, Ursaru ganaba de 15 a 20 euros al día recolectando chatarra mientras su esposa e hijos reunían la misma cantidad mendigando. También recibían más de 300 euros al mes como asignación familiar y medicamentos gratuitos.

"Todo era fantástico en Francia. Llevaba a los niños a mendigar a diario. El dinero que juntamos lo usamos para construir nuestra casa aquí que estaba por derrumbarse. Ahora queremos ir a España a juntar dinero", dijo Banica.

El filántropo multimillonario George Soros ha dicho que Francia debe detener su repatriación "ilegal" de gitanos a Europa del este, y llamó a la Unión Europea a aportar fondos para acabar con el "peor caso de exclusión social" de la región.

Soros, cuya fundación ha gastado 150 millones de dólares para promover los derechos de los gitanos, dijo que hace mucho que los gobiernos europeos hacen la vista gorda ante los más de 10 millones de gitanos en la región.

Siglos de discriminación han convertido a los gitanos en una "subclase" con poco acceso a la educación y el empleo, indicó Soros, tornándolos blancos fáciles para políticos de derecha en Europa en momentos en que la crisis económica y el creciente desempleo generan descontento.

La falta de integración en países como Rumania, Bulgaria, Hungría, República Checa y Eslovaquia empuja a muchos gitanos a irse al extranjero, según dijeron analistas políticos. Muchos niños no pueden ir a la escuela y a los adultos les cuesta encontrar empleo.

"En Francia nos abucheaban, la policía nos sacaba de las calles cuando íbamos a vender las cosas que encontrábamos (...) Pero estábamos mejor allí. Aquí nadie nos daría empleo, no tenemos nada", dijo Catalin, quien se negó a dar su apellido.

Algunos partidos políticos de extrema derecha en las naciones del este europeo están capitalizando el sentimiento anti-gitano, que aumentó durante la recesión.

Jobbik de Hungría, que dijo que los gitanos que presentaban una amenaza para la seguridad pública y deberían ser ubicados en campamentos de "protección al orden público", ingresó por primera vez en el parlamento en abril.

CAPACITACION Y APOYO

Los estándares de vida de los gitanos ahora son peores que durante el Gobierno comunista, la mayoría de la gente sospecha de ellos y algunos los acusan de cometer crímenes, dijo Peter Kreko, un analista del grupo Political Capital en Hungría.

"Hay algunas generaciones de gitanos que crecieron en un contexto en el que no vieron a ninguna persona trabajando, yendo a la escuela, o haciendo cualquier cosa que la mayoría del país considere como una actividad beneficiosa para la sociedad", señaló Kreko.

Los Gobiernos podrían actuar para mejorar esta situación, por ejemplo alentando a los gitanos a aprender oficios técnicos como mecánica automotriz, carpintería y electrónica en países como Hungría que carecen de trabajadores calificados, agregó Kreko.

Rob Kushen, director ejecutivo del Centro Europeo de Derechos de los Gitanos, dijo que las deportaciones y la cobertura mediática podrían incitar a algunas naciones a tomar acciones más efectivas para integrar a los gitanos.

"La pobreza estructural y la discriminación son dos de las razones por la que la gente se está mudando. Es necesario que haya voluntad en los más altos niveles políticos para (...) crear un programa y financiarlo", señaló Kushen.

Francia instó a la Comisión Europea a que fuerce a Rumania y Bulgaria a usar sus fondos estructurales para asentar a los gitanos y negó que París estuviese tomando como blanco a algún grupo étnico.

MEJORES OPORTUNIDADES

Muchos gitanos creen que no hay alternativa en estos tiempos de recesión más que buscar suerte en países más ricos.

"Rumania es responsable por nuestra partida porque no quiere darnos asistencia social. Todas las casas del pueblo han sido construidas con dinero de Francia y España", dijo Ursaru.

Vasile Codin, un gitano de 47 años, dice que con el dinero que ganó recolectando chatarra en España pagó por su casa. El y nueve parientes van a regresar esta semana y el próximo objetivo es un auto.

"Vamos a regresar a España ahora porque queremos comprar un BMW para nuestra familia", dijo su esposa, Steluta Dumitru.

Soros le pidió al presidente francés Nicolas Sarkozy -quien en julio ordenó la demolición de cientos de campamentos gitanos ilegales- que detuviera la ofensiva que dijo que claramente violaba la legislación de la UE por estar dirigida a un grupo étnico.

Francia ha deportado a más de 8.000 gitanos desde principios de año, sugiriendo que algunos campamentos ilegales eran un caldo del cultivo para el crimen. El país galo ha sido amenazado con recibir sanciones de la Comisionado de Justicia de la UE Viviane Reding y dividió a los líderes dentro del bloque.