Lima. Como una de las campañas presidenciales más reñidas de la historia peruana, con nada menos que once candidatos en total, y con cinco disputándose punto a punto el pase a la segunda vuelta, Perú vive días agitados a la espera de definir quién sucederá a Alan García.

Críticas de toda índole han salido a la palestra pública desde acusaciones de alcoholismo, participar en violaciones a los derechos humanos, ser pro Estados Unidos o bien ser seguidor ferviente de Hugo Chávez.

Prueba del clima de tensión es que el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, decidiera romper su hermetismo y afirmar en conversación con La Tercera que se trata más que de una campaña de "un espectáculo (...) Creo que, como muchísimos peruanos, veo con enorme preocupación lo que puede ocurrir", afirmó.

Y no se quedó sólo en eso, pues no dudo en decir que elegir entre el nacionalista Ollanta Humala y la parlamentaria Keiko Fujimori era decidir entre el "cáncer y el sida".

Vargas Llosa manifestó su temor de que "se vayan a destruir estos 10 años de muy buena racha que tiene Perú, de muy buena orientación".

Factor Chávez. Un punto que sacó a colación también fue el rol asumido en los últimos días por el presidente venezolano Hugo Chávez, de quien dijo no debe entrometerse en los comicios, "Chávez no ha dado virtualmente ningún apoyo, no podemos comparar la situación actual con la de 2006, en donde sí se podría haber demostrado una cierta injerencia".

Pero su mirada no es compartida por los otros candidatos,  quienes afirman que sí hay una relación entre Humala y Chávez. Por ejemplo Alejandro Toledo sostuvo que "está tratando de disfrazar su apoyo y (Chávez) no tiene el coraje de decir que es su candidato". Mientras que Pedro Pablo Kuczynski afirmó que "el modelo económico y político que el señor Chávez ha impuesto en Venezuela es el que no deseamos los peruanos".

Pro Estados Unidos. Justamente este último postulante ha debido sortear críticas relativas a que supuestamente es muy elitista y pro Estados Unidos. El candidato de la Alianza por el Gran Cambio consideró en su momento como una crítica “psicosocial” que se diga que defenderá los intereses de las inversiones estadounidenses en un eventual gobierno suyo.

“Yo siempre he defendido los intereses del Perú”, afirmó. Y para hacer frente a esos cuestionamientos dijo que reununciará a su ciudadanía estadounidense, pero advirtió que se trata de un trámite largo: "porque hay formularios que llenar".

Otro adversario, Luis Castañeda, argumentó con otra crítica, señalando al diario El Comercio  que a Kuczynski “no lo veo preocupándose por los seres humanos, no lo veo en un cerro, cuándo le importó la pobreza, nunca le ha interesado el Perú ni lo peruanos”. Y peor aún lo que calificó como "una moda pituca, Pedro Pablo es pituco, yo voto por él y también lo soy".

Caso Madre Mía. En el caso del candidato del movimiento Gana Perú, Ollanta Humala, dos temas se vislumbran como complejos. En primer lugar está la denuncia de violación a los derechos humanos en el caso conocido como Madre Mía. Se trata de una investigación hecha por los tribunales peruanos sobre la desaparición forzada de una pareja de convivientes de la región amazónica de El Huallaga, en la selva nororiental de Perú. La causa se encuentra cerrada, pero ha vuelto a la escena en medio de la contingencia política.

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos indicó recientemente que se trataba de una "acusación sostenida, contundente y directa de parte de los familiares" sobrevivientes, cinco hijos de la pareja desaparecida. Ellos afirman que Humala era el jefe de la base militar de Madre Mía cuando un grupo de soldados de dicha dependencia militar irrumpió de madrugada en su domicilio y se llevaron detenida a la pareja. Humala sostiene que es un tema del pasado archivado por los tribunales y se ha negado a hablar más del tema, pues -dijo- ya se pronunció la justicia.

El otro tema que lo complica se refiere al sueldo que recibía su esposa Nadine Heredia por asesorar a una empresa venezolana. Un informe periodístico asegura que Heredia asesoró por dos años, recibió poco más de un US$1 millones del gobierno de Hugo Chávez. Al respecto el candidato se limitó a señalar "no voy a expresar nada por este tipo de cosas, ya conocemos la línea editorial de este diario en la campaña anterior y lamentablemente vemos que lo está repitiendo para esta campaña".

Y si el talón de Aquilés de Humala son los derechos humanos y Chávez, el de Toledo son las acusaciones que se han deslizado sobre su supuesto afición al alcohol y a las drogas.

Alcoholismo. Ya en febrero tuvo que responder preguntas directas sobre el tema. “Yo no entro en esos temas de consumo (…) cuando la campaña está contaminada de un circo de mal gusto, de ese circo yo no puedo participar”, dijo el candidato.

La carta presidencial de la Alianza Perú Posible más aún descartó que haya gastado S/.543 mil (US$134.086) en whisky Johnnie Walker etiqueta negra. “Yo no tomo whisky, eso de ‘etiqueta azul’ me la debe Vladimiro Montesinos”, sostuvo.

Para el ex mandatario, la información de la denuncia “no es real” y ha sido manoseada. “Es un chiste de mal gusto. ¿Quién en su (sano juicio) va a comprar mil setecientos y pico de botellas de whisky? Lo que han hecho es (que) han encontrado facturas, han trastocado”, argumentó.

El candidato presidencial de Solidaridad Nacional, Luis Castañeda Lossio, tampoco ha estado ajeno a la polémica aseguró que el tiempo de Toledo "ya fue" y que la inversión social prometida fue muy baja. Con respecto a Keiko Fujimori dijo que “es muy chica” y si bien ha sido congresista no tiene mayor experiencia y el cargo de presidente “le va quedar grande”.

Alberto Fujimori. La candidata más joven de esta contienda es justamente la hija del detenido ex presidente peruano. Keiko ha debido sortear críticas, las más suaves, sobre su edad, las más complejas de que fue cómplice de una dictadura y ahora es un títere de su padre.

Ella respondió en el diario El Comercio, señalando que "cuando asumí el cargo de primera dama tenía 19 años, asumí la presidencia de la Fundación por los Niños del Perú y luego fundé la Fundación Cardioinfantil, el liderazgo me lo gané a punta de esfuerzo y disciplina, me supe ganar el respeto. Mi compromiso con la gente menos favorecida proviene de la indignación que siento. Además tengo un gran equipo liderado por Yoshiyama" y a reglón seguido añadió que "yo lidero la bancada fujimorista y es una de las más respetadas y disciplinadas. Yo soy quien manda, quien dirige, quien ordena".

El presidente García también entró al ruedo planteando que los candidatos están totalmente divididos y urge definir al menos dos líneas claras con miras a la inevitable segunda vuelta electoral.

Consultado directamente por Ollanta Humala, sostuvo que “uno de cada cinco peruanos cree todavía en propuestas radicales-en las que el Estado debe ser dueño de todo, debe fijar los precios, que causan desabastecimiento y una horrorosa inflación-pero los otros cuatro o tres tienen objetivos distintos”.

Y frente a una eventual polémica con Chile, García negó que el mandatario chileno haya intervenido en los comicios tal como dijo Humala y luego Fujimori, explicando que él sólo respondió de manera muy general a una consulta periodística.

Intentando poner paños fríos a esta lluvia de polémicas, la iglesia católica, en voz del influyente cardenal y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, manifestó que espera que en estas jornadas claves se dejen atrás las promesas y los insultos y se expongan propuestas concretas.

Los planes de gobierno “no pueden quedar en el papel”, señaló el religioso.

Sólo se sabrá si sus palabras son escuchadas en los próximos días, pero de antemano se prevé que el clima siga álgido, no en vano uno de los candidatos (Castañeda) no dudo en decir que "presentaré mis propuestas, pero si me atacan me defenderé con todo”.