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Policía abate a importante jefe guerrillero en Perú
Jueves, Septiembre 6, 2012 - 07:00

Ollanta Humala informó que se trata del "camarada Williams", el segundo mando militar del grupo subversivo y cuarto en la línea de organización central de Sendero Luminoso en armas que opera en el Valle del Río Apurimac, Ene y Mantaro (VRAEM).

Lima. Un importante mando militar de remanentes del grupo rebelde Sendero Luminoso fue abatido este miércoles tras un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad en una zona remota en la selva del país, dijo el presidente Ollanta Humala.

El mandatario informó que se trata del "camarada Williams", el segundo mando militar del grupo subversivo y cuarto en la línea de organización central de Sendero Luminoso en armas que opera en el Valle del Río Apurimac, Ene y Mantaro (VRAEM).

"Este es un duro golpe a la organización terrorista del VRAEM", dijo Humala a la radio local RPP. "En este momento hay una persecusión de las fuerzas del orden a la gente que acompañaba al camarada Williams", agregó el presidente.

El enfrentamiento es parte de una nueva operación que lanzó hace varios días fuerzas combinadas de la policía y los militares en la localidad de Yochegua, provincia de Huanta en la región de Ayacucho, en la zona centro-sur del país.

Humala dijo que el camarada Williams, entre otras acciones, dirigió en el 2009 la emboscada a una patrulla militar en la que fallecieron 14 miembros del Ejército, una de las mayores bajas de las fuerzas de seguridad en su lucha contra la guerrilla.

El último enfrentamiento se produjo a mediados de agosto, cuando cinco militares murieron tras un ataque de una columna rebelde en una boscosa zona del VRAEM. En lo que va el año, al menos 16 soldados o policias han muertos en estos choques.

El grupo rebelde ha intensificado este año sus ataques.

En abril secuestró a 36 trabajadores de empresas contratistas que operan el sistema de transporte de gas del rico yacimiento andino Camisea, lo que movilizó a más de 1.500 policías y militares en la zona del VRAEM, dando inicio a una de las ofensivas más grandes en casi dos décadas contra los rebeldes.

Tras seis días de cautiverio, los trabajadores fueron liberados sanos y salvos por sus mismos captores, en un desafío al Gobierno del presidente Humala y que derivó en la renuncia de los entonces ministros de Defensa e Interior.

Si bien los rebeldes no representan un riesgo potencial para la estabilidad del país, sus ataques y emboscadas han dejado al menos 65 policías y militares muertos en los últimos tres años. En la zona de conflicto está el corazón de las reservas de gas natural de Perú y es donde además nace el único gasoducto que abastece de combustible a la capital del país andino.

Autores

Reuters